Hoy os traemos otra de esas historias épicas que nos remontan a tiempos incluso anteriores a lo que solemos llamar normalmente Historia. Lo estamos hablando de torres medievales e incluso de una muy famosa que está en Burgos, pero cuya verdadera historia podría ser muy anterior a la Reconquista. Torres romanas de vigilancia en España que fueron reutilizadas en la Edad Media para los mismos objetivos, aunque a partir de cierto tiempo de la lucha contra Al Ándalus se tuvo que orientar esta defensa hacia el Sur y no más hacia los bárbaros del Norte.


Se trata de unas imponentes torres cúbicas que se encuentran en unos lugares estratégicos para la defensa de la fértil Tierra de Campos, tan fundamental para el aprovisionamiento de todos los reinos e imperios que han pasado por aquí y empezando por Roma.

Pero también los pueblos bárbaros como los cántabros necesitaban ese trigo para alimentar a su abundante población de más allá de las montañas, donde los cultivos de cereal eran inexistentes y se pasaba mucha hambre. Esto convertía a esta frontera tan disputada en un constante campo de batalla y en un terreno abonado para la desconfianza mutua y en especial para los que tenían que defender tan ricos territorios.
En la foto: el rey Leovigildo de los godos arrasó las defensas sureñas del «senado cántabro» y penetró profundamente en el país, sometiéndolo entero, para acabar con esta amenaza heredada del tiempo de Roma.

El arte romano representa estas estructuras tan comunes en las fronteras romanas. En la foto anexa aparece una torre castellana de defensa, probablemente romana, vigilando la cercana mole de un castro cántabro y la carretera contigua.



Es curioso que una de estas torres perteneciera a uno de los más importantes fundadores de Castilla, Fernán González, quien fue el primer gran líder independiente de este reino que luego tanto creció y tanto colonizó por todo el mundo.
De esta manera, de forma parecida a como Aragorn se apropió de la herencia de sus antepasados Dunedain, en gran parte en ruinas, también estos nobles de frontera castellanos reclamaron lo que en su día fueron las más impresionantes defensas fortificadas romanas de las fronteras más peligrosas de España.


Las marchas eran duras y no se podía sostener el ritmo de acampadas y maniobras en un terreno tan hostil, con un enemigo tan próximo y feroz, sin el apoyo de estos puntos fuertes donde acampar con garantías para los soldados de no ser machados mientras duermen,
No todo eran batallas campales como la de Gladiator. El 99,99% del tiempo, la frontera es tranquila y aparentemente pacífica, pero nunca se deja de vigilar.


Las trochas eran posiciones avanzadas para vigilar el territorio cubano frente a las maniobras de los mambises independentistas. Fijaos en el parecido que guardan con estas torres romanas de frontera.
¿Cómo verían los romanos y luego los godos y moros a los bárbaros de la Cornisa Cantábrica? Más o menos como los de Gondor miraban a los habitantes de Mordor. Por lo tanto, igual que Gondor mantenía Minas Mogul para vigilar los caminos hacia el interior de su reino, hasta que Sauron arrebató la plaza, todos estos imperios usaron las bases de las que disponían para seguir con esta vigilancia especial.




























