¡Enhorabuena! La publicación de este artículo sobre Cantabrodesmus lorioli celebra un gran logro tras cuatro años de trabajo constante por parte de apasionados especialistas. Esta especie de milpiés, exclusiva de las profundidades de las montañas del Asón, ha sido estudiada a partir de muestras recogidas en el Gran Pozo MTDE de la Torca del Porrón, así como de un ejemplar encontrado en la Torca de la Llana de la Len, al pie del Porracolina.
Ahora estamos muy contentos porque ha aparecido la hembra de este simpático bichito, el más cántabro que hay, ya que sólo pervive (que se sepa) bajo las entrañas de las montañas del Asón. Un animalito que es un auténtico fósil viviente, superviviente de épocas de masivas extinciones de las que se ha escapado en su subterráneo y húmedo hábitat cavernario.

Especie de milpiés exclusiva de las profundidades de las montañas del Asón

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la primera descripción detallada de las hembras de este milpiés troglobio, lo que aporta nuevos datos sobre su biología. La información obtenida refuerza la hipótesis de que se trata de una especie relicta, perteneciente a grupos que han desaparecido con el tiempo, lo que complica su clasificación sistemática.
Así se documenta la segunda aparición de la especie Cantabrodesmus lorioli (Chelodesmidae) en la fauna ibérica, acompañada de un análisis mediante microscopía electrónica de barrido (SEM) de un ejemplar macho recolectado en la Torca del Canto Encaramado, dentro del sistema kárstico del Alto del Tejuelo, en el municipio de Miera (Cantabria, España). Además, el examen de fotografías de campo disponibles en la plataforma ‘Biodiversidad Virtual’ ha permitido identificar dos nuevas ubicaciones del Cantabrodesmus lorioli en la provincia de Cantabria.

Ubicaciones del Cantabrodesmus lorioli en la provincia de Cantabria
Localización del área de estudio del Cantabrodesmus lorioli: a) marco de la cornisa cantábrica; b) localización de la cueva del Molino (1) y de otras cuevas citadas en el texto: Canto Encaramado (2), Cocino (3) y Rubicera (4), con la representación de los glaciares cuaternarios del macizo de Castro Valnera.


Nos dicen los espeleólogos lo que debemos haces si encontramos algún espécimen curioso en nuestras rutas por el campo: nuestra labor en la recolección de muestras y en la documentación de hallazgos contribuye significativamente al conocimiento de la biodiversidad subterránea. Sin embargo, es fundamental contar con el respaldo de especialistas para la correcta identificación y estudio de las especies. Ante el hallazgo de un animal desconocido, una fotografía o un vídeo pueden ser herramientas clave para su registro. Además, la federación de espeleología puede orientar sobre los expertos adecuados para resolver dudas.