El vídeo es dantesco y se puede contemplar la escena sangrienta del tiburón con el vientre rasgado de los restos humanos sobresaliendo porque todavía no han sido totalmente digeridos por el depredador. Todo ello con alaridos de fondo que expresan el horror del momento.



Hay una persona con un abrigo puesto que está de espaldas contemplando en primera fila el tremendo espectáculo y la cámara se acerca a las vísceras del tiburón para sacar con más detalle el horroroso contenido de las mismas. Brazos y piernas esparcidos junto al tronco y la cabeza están bañados en la sangre del tiburón o tal vez de la propia víctima del mismo, pero es que ambos yacen juntos sobre la arena sin vida.

¡Tranquilos! Cuando la cámara se aleja un poco más, podemos comprobar que todo era un engaño muy bien hecho y digno de la película más taquillera de los 80. Se trata de una maqueta muy bien montada en la que la escena entera es una composición manual de un artista con mucho talento. Enhorabuena para él.