El ambiente es mucho peor que lo que te hayas podido imaginar por lo que has visto a través de los medios y las redes sociales. Además, tienen ocupada la plaza entera y solamente dejan circular a la gente por el perímetro del auténtico campamento de marranos que han montado en el lugar más emblemático y céntrico de nuestra nación. Los monumentos más milenarios de nuestra muy milenaria cultura se encuentran literalmente rodeados de basura y vandalizados por estos zarrapastrosos que han sido indiscutiblemente convocados allí por la gentuza que dirige nuestro régimen político.

Es una auténtica marranada y no tiene otra descripción posible. Es una auténtica desfachatez dos personajes han aparecido por ahí de forma espontánea y sin que nadie les haya convocado desde el más alto poder para los más altos intereses que nada tienen que ver con sus bajas expectativas de pobretones lacayos. Además de todo se dedican a mirar forma desafiante a cualquiera que pase por aquí y a buscar provocaciones y a intentar encontrarlas y siempre con una estética que los hace parecer lo que seguramente son: delincuentes y auténtico lumpen proletariat. Como dirían el lesbiano barbudo y cheposo que empezó con lo de podemos hace tiempo: gentuza de una clase social mucho más baja que la nuestra.
Muchos de ellos estaban encaputados como si fueran a cometer ilícitos en cualquier momento y al llegar yo estaban enseñando técnicas de defensa personal que también pueden utilizarse para atacar a otras personas. Es decir: siempre preparados para hacer el indio y meterse en broncas con cualquiera que les lleve la contraria. Gente muy acomplejada deseando que alguien les haga caso de alguna manera.
No encontrarás mucha gente que se les una ni que simpatice con ellos y tal vez eso sea lo que más excita a la furia de estos anormales en busca de aventuras, que no de trabajar honradamente en ningún sitio ni de luchar por nada. Hacer una acampada en el medio de una ciudad porque te dejan las autoridades no es luchar precisamente contra el Sistema, que siempre necesita de esta plegue absurda para sacar adelante sus proyectos más contrarios a la soberanía y los intereses de la mayoría de la Nación. Un espectáculo que nos recuerda a la sangrientas venganzas de mal perdedores de los subcampeones del 39, que siempre se retiraron de todas partes enjuagándose el sabor de la derrota con sus últimas matanzas e incendios y voladuras y partes y sobre todo cuando veían que la propia población civil estaba deseando recibir a los vencedores y escapar de una vez del cautiverio al que estaban sometidos por parte de esos famosos demócratas de la hoz y el martillo.



























