Hablamos de defensa personal contra cuchillos en Santander. Alex es un veterano profesor de defensa personal en un estilo de entrenamiento que incluye defensas frente a cuchillos y hasta armas de fuego. La gran ventaja que tenemos con este profesor es que conoce muy bien muchísimas técnicas de artes marciales y defensa personal desde hace muchísimo tiempo y además las ha practicado en el peor escenario posible: los locales de ocio nocturno en los que ha sido portero durante tantos años y donde ha tenido demasiados conflictos con distintos tipos de psicópatas y borrachos y gente bajo los efectos de las drogas.

Las peleas reales y en la calle son muchísimo más peligrosas y azarosas que en el tatami y para empezar porque la gente usa armas y van a matar, con cuchillos o con lo que tengan a mano o con las propias manos desnudas. Y eso es lo primero que tendríamos que pensar los que entrenamos estas cosas y mucho más los que se dedican a la seguridad: ¿estás dispuesto a matar en una pelea o a golpear al otro con tanta decisión y determinación que pueda llegar a matarlo o a herirlo gravemente?
Profesor de defensa sin armas en Santander
Parece una pregunta incómoda y lo es, pero os puedo asegurar como persona que me he dedicado a la seguridad privada, durante muchísimos años, que hay muchísimas personas que salen cada día y hasta de fiesta con intenciones que pueden pasar claramente por matar y que no dudarán en hacerlo si se ven amenazados o provocados de alguna manera. Personas que no piensan lo que hacen o que en muchos casos se están bajo los efectos de sustancias y a los cuales no espanta el miedo a la cárcel o incluso a salir ellos mismos heridos. Por lo tanto, con este tipo de personal es muy importante que nos hagamos la pregunta previa y con mucha sinceridad con nosotros mismos: ¿estamos dispuestos a ir tan lejos como sea necesario para proteger nuestra vida?
Porque si nos van a robar sin más, sin importar lo que sea lo fundamental es preservar la propia integridad de uno y de los demás y ahí comprendo que la gente no se resista y que hagan lo que tengan que hacer para que les dejen tranquilos, pero ahora estamos hablando de personas con un nivel de agresividad y violencia ilimitado y que son capaces de hacer cualquier cosa. Y ahí no vale el decir, bueno, les doy el reloj o el móvil o lo que sea y me dejan en paz. No es así. Porque te pueden agredir de muchas maneras e incluso llegar a matarte y entonces tú tienes que estar dispuesto a emplear una violencia que vaya en consonancia con la que quieren practicar contigo o contra tus seres queridos.
Y ésa es otra. Hay gente que me dice que no quiere entrenar con armas blancas, por ejemplo, porque no es lo que se van a encontrar normalmente en la calle. Sin embargo, los que nos hemos movido en este ambiente de la seguridad y la noche y demás sabemos que este tipo de instrumental no es tan raro de encontrar en los bolsillos de muchas personas irresponsables que salen a la calle todos los días con potenciales intenciones de liarla. Y si te los cruzas por el medio vas a tener problemas muy gordos que irán también en consonancia con lo que tú puedas hacer para evitar que te causen verdaderas faenas.
Un tarado con un arma blanca u objeto contundente, algo no tan raro por desgracia
Piensa en tu familia, por ejemplo. A lo mejor no hay entrenamiento en el mundo que te pueda salvar a ti mismo y a tu familia como en las películas cuando viene un tarado con un arma blanca o con cualquier objeto contundente, lo cual no es tan raro por desgracia. Pero si haciendo ciertas maniobras puedes distraerle o desviar su atención de alguna forma o incluso evitar que el daño sea mayor pues ya hemos ganado algo. A lo mejor es un tiempo precioso que tu familia puede usar para salir quitando de allí mientras tú recibes los daños por ellos o distraes a esa de alguna forma, muchas veces por el tiempo necesario que hace falta para que venga a la policía y se ocupe de esa persona.
El tiempo es precioso y en una pelea pasa muy despacio. No digamos nada si la pelea es de alta intensidad y hasta con armas, sin olvidarnos de que en una pelea sin cuchillos ni pistolas también nos pueden matar perfectamente. Pero en todos los casos hay un denominador en común y es que el tiempo que ganemos hasta que venga la policía o hasta que esa persona se desanime de continuar con su comportamiento agresivo, al plantearle por nuestra parte alguna resistencia, pues es un tiempo realmente valiosísimo que nos puede suponer la diferencia entre vivir o morir. Es así de claro y así de contundente. Aquí no estamos para hablar de buenísimo y de pajas mentales. Estamos diciendo cosas que pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte o el salir ileso o salir mal herido de una situación.
Estamos hablando siempre de situaciones en las cuales no podemos escapar. Porque enfrentarse sin más a personajes que pueden ser peligrosísimos es una irresponsabilidad. Pensemos que la propia policía o los porteros de los locales nos exponemos cada día a que nos pase cualquier cosa y cada dos por tres hay heridos graves y fallecimientos, por lo que nos podemos imaginar lo que nos puede suceder a las personas normales y corrientes que no puesto de la defensa personal a muerte. ¿Cuántos policías o miembros de la seguridad privada se han llevado una sorpresa por no estar preparados de alguna manera para lo que se les puede venir en cualquier momento? ¿Cuántos vídeos no vemos en Internet cada día, aunque sea sin querer contemplar estas atrocidades, en los que se puede comprobar está cotidiana violencia a la que poco a poco nos vamos acostumbrando pero que es siempre injustificable?
Defensa policial contra armas blancas en Santander

Le mando un vídeo a Alex en el que un policía llama a la puerta de una casa en la que había un hijo adulto con problemas mentales causándole verdaderos problemas a sus padres. El agente no reacciona mal del todo, porque no se acerca demasiado a la puerta y así tiene un margen mayor de maniobra cuando esta persona con problemas mentales aparece con un cuchillo y lo intenta apuñalar repetidamente.
Tengamos en cuenta que en este caso es un enfermo mental que no domina la situación y que está completamente fuera de control, pero la vida de los agentes es lo prioritario, así como la de sus propios padres, que intentan ayudar a los policías como pueden.
La compañera del policía está situada demasiado lejos como para poder ayudar y no se acerca hasta que ya su compañero tiene la situación muy controlada. Un grave error porque puede ayudar con muchísimos recursos a contrarrestar la desventaja que tiene su compañero por estar siendo golpeado tantas veces con un cuchillo, pero no hace nada hasta que ya prácticamente no es necesario que haga nada.
Incluso puede utilizar su defensa policial para darle golpes en la mano a un agresor que tiene ni más ni menos que un cuchillo. Si no llega a ser porque el compañero tiene un chaleco antibalas estaría muerto, seguramente, aunque también pudo recibir cuchilladas en el cuello. Gracias a Dios esto último no sucedió, pero la agilidad y habilidad de lucha del policía pudieron haber servido de poco cuando una sola puñalada mortal es suficiente para poner fuera de combate a cualquier persona.
Cuidado con las caídas al suelo, aunque estemos en una posición ventajosa de 100 kilos
La entrada que hace para agarrarle por las pantorrillas no está mal para una lucha en un tatami, pero no se nos debe olvidar que estamos hablando de una pelea callejera en la que además el agresor tiene un cuchillo. En este tipo de situaciones de la calle no hay que ir tanto a por las piernas como a por los brazos, que es donde pueden estar las armas. La prioridad es siempre el brazo que tiene el arma y en general los brazos, por lo que a mí me gusta agarrar el tronco por la parte más superior que se pueda para evitar que esa persona pueda mover tanto los brazos y agredirnos de cualquier manera. Y cuidado con las caídas al suelo, aunque estemos en una posición ventajosa de 100 kilos, que es cuando nuestro pecho está encima del tronco del adversario y le podemos inmovilizar.
En las imágenes, posiciones de inmovilización de BJJ que resultan en la detención ciudadana de dos delincuentes en plena calle, pero, ¿qué pasaría si hubieran usado cuchillos?


Las caídas en la calle son tan duras como el cemento sobre el que podemos aterrizar y, aunque lógicamente vamos a intentar que el adversario absorba gran parte de ese impacto podemos vernos también afectados por el golpazo. Como hemos visto en el vídeo, el agresor intenta repetidamente acuchillar al policía y hasta cambia el cuchillo de mano para tener esa ventaja fundamental. Y la inmovilización del policía sería efectiva si estuviéramos hablando de posibles puñetazos, pero cualquier pequeña estocada en órganos vitales supone aquí la muerte o una hemorragia muy grave.
Defensa personal contra armas blancas en Cantabria
El defenderse de puñaladas es una habilidad muy difícil que hay que entrenar muchísimo para que salga bien. La defensa personal contra armas blancas en Cantabria la practicamos realmente tres personas, dos de los cuales están en Castro Urdiales, siendo yo el único que enseño defensa personal contra cuchillos en Santander. Y todos nosotros practicamos el khalo filipino, que es la especialidad de este país para luchar con cuchillos. En la corta distancia, como deberían saber todos los miembros de las fuerzas de seguridad, las puñaladas son mucho más efectivas que las pistolas. Una sola estocada y puedes estar muerto. Pero aquí estamos viendo que el comportamiento habitual de las personas que apuñalan es golpear repetidas veces a su víctima, con lo que los daños que vamos a recibir son masivos si no actuamos a tiempo de alguna manera.
Debemos ir directos a neutralizar el brazo que tiene el arma y hay que tratar de ir a por ese brazo en concreto. También es muy importante tener en cuenta que estamos luchando por nuestra vida y que podemos hacer cosas que en el tatami están prohibidas. Por ejemplo, molestar todo lo que podamos con la cabeza, incluso la cabezazos puros y mordiscos, porque aquí cualquier cosa vale para distraer al adversario y tratar de conseguir que él quiera alejarse de nosotros. También es importante que cuando caigamos podamos meterle la rodilla en los testículos, ya que este dolor tan agudo hará también peces desconcentre y podremos ganar unos segundos preciosos.
Recientemente se veía como una persona muy entrenada en artes marciales era capaz de parar una acuchillada con un temerario y rápido con movimiento de inmovilización del brazo y la cabeza que básicamente conseguía hacer una tenaza que incapacitaba al agresor para seguir usando el cuchillo. Como es lógico, nuestra defensa no puede terminar ahí, sino que es necesario asegurarse de cualquier manera de que el adversario no va a poder volver a coger su cuchillo. Y en esa lucha a muerte vale literalmente todo, hasta pisarle la cabeza al desgraciado que nos quiere matar, a nosotros o a nuestros acompañantes.
Las entradas en la guardia son tan efectivas como complicadas
Este tipo de entradas en la guardia son tan efectivas como complicadas y a veces también arriesgadas. El que tiene un cuchillo en la mano tiene todas las de ganar y en especial si sabe usarlo, pero es que literalmente cualquier persona es capaz de matar a otra con un cuchillo debido a la gran capacidad de penetración y de causar hemorragias que tienen este tipo de armas blancas. Lo más lógico es siempre huir, si podemos hacerlo, y llamar cuanto antes a las fuerzas de seguridad.

En la imagen: el torneo Johm Wick de grappling con un arma en juego.
Si no podemos escapar o hay otras personas indefensas, que no podemos dejar a nuestra espalda, lo más sabio será probablemente distraer a esta persona de tal forma que no pueda ganar nunca esa distancia corta que necesita para apuñalarnos. Y siempre teniendo en cuenta que él necesita menos distancia porque el cuchillo siempre va unos centímetros por delante de su mano.
Y si ya lo tenemos encima, y la puñalada va a ser inevitable, intentar que falle es la posibilidad que nos queda, ya sea intentando agarrar ese brazo armado o el tronco del agresor, a poder ser con sus brazos inmovilizados. Pero hay que centrarse siempre en el tronco superior y en los brazos, que es donde está la amenaza. Y tratar de que la pelea sea lo más corta posible y de neutralizar al adversario con la técnica que nos lleve el menor riesgo posible de recibir esa puñalada, ignorando prácticamente cualquier cosa que no sea el arma blanca que nos quieren clavar.
Y si podemos coger una silla o cualquier cosa para mantener a distancia a esa persona, o cualquier cosa que le podamos arrojar, con la mayor eficacia posible, no hay que tener ningún tipo de miramiento. Alguien tan descerebrado y tan descontrolado como para coger un cuchillo y tratar de matar a alguien no puede ser acreedor de nuestra piedad en una pelea en la que estamos jugando con las vidas de personas inocentes.