Un héroe argentino, hijo de un cántabro, tomó a caballo un barco de guerra inglés. Ya por el apellido supe enseguida que su padre tuvo que ser o descender a su vez de mi tierra y no me equivocaba: Martín Miguel de Güemes, el héroe de la independencia argentina que tenía raíces cántabras. Este rayo de la guerra capturó un barco inglés a caballo y murió luchando por la libertad. Cuando murió, su esposa se dejó morir también, de la pena, pero para entonces muchas cosas habían cambiado: Argentina se acababa de separar políticamente de la Madre Patria y este caudillo de orígenes cántabros había sido uno de los generales que hizo posible este hecho.
La historia de Martín Miguel de Güemes está llena de episodios extraordinarios. Con apenas 21 años protagonizó una de las acciones militares más insólitas de las Invasiones Inglesas al participar en la captura de un barco británico mediante una carga de caballería sobre el Río de la Plata. Quince años después, convertido en uno de los principales referentes de la independencia argentina y defensor de la frontera norte, moriría a consecuencia de las heridas sufridas durante un ataque realista. Pero detrás de este personaje fundamental de la historia sudamericana existe también una conexión con España que merece especial atención: Güemes era hijo de un cántabro, un hombre nacido en Santander cuya trayectoria familiar contribuyó a unir dos territorios separados por el océano Atlántico.
La ascendencia cántabra de este militar añade una dimensión especialmente interesante a su biografía. El hombre que acabaría convirtiéndose en símbolo de la resistencia argentina tenía sus raíces familiares en el norte de España. Su historia permite recordar cómo numerosos españoles emigraron a América durante los siglos XVIII y XIX y cómo algunos de sus descendientes terminaron desempeñando papeles fundamentales en los procesos de independencia de los nuevos países americanos.
Un joven salteño con un padre nacido en Santander
Gabriel de Güemes Montero, el cántabro que fue padre de un héroe americano
Para comprender la dimensión de esta conexión histórica hay que detenerse en la figura de Gabriel de Güemes Montero, padre del futuro general argentino. Nacido en Santander, este español se trasladó a América y desarrolló una importante carrera administrativa en el Virreinato del Río de la Plata. Llegó a desempeñar el cargo de tesorero de la Real Hacienda en la Intendencia de Salta del Tucumán, una responsabilidad de relevancia dentro de la administración de la Corona española. Su trayectoria representa la de aquellos emigrantes procedentes de Cantabria que cruzaron el Atlántico y establecieron su vida en territorios americanos, donde sus familias acabarían formando parte de la historia de las nuevas naciones.
De aquel matrimonio entre Gabriel de Güemes Montero y María Magdalena Goyechea y la Corte nació Martín Miguel el 8 de febrero de 1785, en la ciudad de Salta. Por tanto, el futuro protagonista de la independencia argentina fue americano de nacimiento, pero tenía ascendencia española por línea paterna, concretamente cántabra. Esta circunstancia merece ser recordada en Cantabria, porque sitúa a un descendiente de una familia santanderina entre los grandes nombres de la emancipación sudamericana. No se trata de una relación lejana establecida únicamente por coincidencias de apellidos, sino de un vínculo familiar directo: uno de los grandes héroes nacionales argentinos era hijo de un hombre nacido en Santander.
Una infancia entre la ciudad y las estancias familiares
Martín Miguel creció en el seno de una familia acomodada, circunstancia que le permitió recibir una educación y familiarizarse desde pequeño con la administración, la vida rural y las actividades económicas de su entorno. Alternó su formación en Salta con estancias familiares, donde adquirió conocimientos sobre el mundo del campo y las tareas propias de las explotaciones ganaderas. Esa combinación de educación formal y contacto con la realidad rural resultaría especialmente significativa años después, cuando tuviera que organizar fuerzas militares integradas por gauchos, campesinos y habitantes de las zonas más alejadas de los centros urbanos.
Su vocación militar apareció muy pronto. El 13 de febrero de 1799, con apenas 14 años, ingresó como cadete en el Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires, destinado en Salta. Aquella incorporación marcó el comienzo de una carrera que lo llevaría desde los escenarios militares del antiguo virreinato hasta convertirse en uno de los principales responsables de la resistencia independentista en el norte de Sudamérica. Todavía era un adolescente cuando comenzó a familiarizarse con la disciplina castrense, las armas y las estructuras militares de la época.
La extraordinaria captura de un barco británico a caballo
La fragata Justine quedó atrapada por una bajante del Río de la Plata
El episodio que acabaría convirtiéndose en una de las anécdotas militares más sorprendentes de la juventud de Güemes tuvo lugar el 12 de agosto de 1806, durante la Reconquista de Buenos Aires tras la Primera Invasión Inglesa. La ciudad había sido ocupada por las tropas británicas y las fuerzas que trataban de recuperarla tuvieron que enfrentarse a un enemigo que disponía de armamento, posiciones defensivas y apoyo naval. Entre las embarcaciones británicas se encontraba la fragata Justine, un buque mercante armado que utilizaba sus cañones para apoyar las operaciones militares desde el río.
La naturaleza terminó desempeñando un papel inesperado en aquella jornada. Una bajante repentina del Río de la Plata dejó la embarcación varada y redujo considerablemente su capacidad de maniobra. Lo que hasta entonces había sido una posición protegida por el agua se transformó en una oportunidad para las fuerzas de caballería que operaban en las inmediaciones. Güemes, que contaba entonces con 21 años, participó en la operación al frente de un grupo de jinetes que se aproximó al barco aprovechando las condiciones del terreno y el descenso del nivel del río.
Cuando la caballería consiguió tomar una embarcación de guerra
La escena resulta difícil de imaginar incluso desde la perspectiva de la historia militar. Un grupo de soldados montados se adentró en el agua con sus caballos hasta alcanzar la embarcación británica, que había quedado inmovilizada. La operación concluyó con la rendición y captura de la Justine, en una acción que las fuentes históricas argentinas consideran un acontecimiento excepcional: una fragata había sido tomada mediante una intervención de caballería.
La importancia de aquella maniobra no reside únicamente en su espectacularidad. También permite observar algunos rasgos que caracterizarían posteriormente la manera de combatir de Güemes. La capacidad para aprovechar las circunstancias geográficas, detectar oportunidades donde otros veían obstáculos y actuar con rapidez ante un enemigo mejor equipado fueron elementos constantes de su trayectoria. En 1806 todavía era un joven oficial que comenzaba a destacar, pero aquella experiencia anticipaba el tipo de estrategia que años después desarrollaría en los territorios montañosos y rurales del norte argentino.
La captura de la Justine quedó vinculada para siempre a su nombre y constituye uno de los episodios más singulares de las Invasiones Inglesas. Resulta especialmente llamativo que aquel muchacho, hijo de un santanderino y nacido en Salta, protagonizara una operación tan poco habitual antes de convertirse en uno de los militares más importantes de la independencia americana.
De las Invasiones Inglesas a la lucha por la independencia
El comienzo de una trayectoria militar decisiva
La captura de la fragata británica no fue un episodio aislado en la carrera de Güemes. Después de las Invasiones Inglesas continuó vinculado a la actividad militar y, cuando estalló la Revolución de Mayo de 1810, se incorporó a las fuerzas que defendían el nuevo proceso revolucionario. Su experiencia anterior en Buenos Aires le había proporcionado conocimientos que resultaron valiosos en las campañas posteriores, especialmente en un territorio tan extenso y complicado como el norte del antiguo Virreinato del Río de la Plata.
Uno de sus primeros grandes éxitos en la guerra de independencia llegó con la batalla de Suipacha, librada el 7 de noviembre de 1810. Aquella victoria patriota permitió consolidar temporalmente la presencia revolucionaria en el Alto Perú y constituyó un acontecimiento importante en los primeros años de la emancipación. Güemes continuó desarrollando su actividad militar y fue adquiriendo un protagonismo cada vez mayor en la organización de las fuerzas que operaban en las provincias septentrionales.
La Guerra Gaucha y la defensa del norte argentino
Con el paso de los años, Martín Miguel de Güemes se convirtió en el principal referente de una estrategia militar adaptada a las características del territorio. En lugar de depender exclusivamente de grandes ejércitos regulares, organizó milicias gauchas capaces de hostigar continuamente a las tropas realistas, dificultar sus desplazamientos, atacar sus comunicaciones y aprovechar el conocimiento del terreno.
Aquella forma de combatir pasó a conocerse como la Guerra Gaucha y tuvo una importancia extraordinaria para la independencia sudamericana. Los hombres de Güemes conocían los caminos, las quebradas, los pasos de montaña y las rutas rurales, lo que les permitía aparecer inesperadamente y retirarse antes de que el enemigo pudiera organizar una respuesta eficaz. Sus fuerzas no siempre disponían del armamento ni de los recursos de los ejércitos regulares, pero compensaban esas limitaciones mediante la movilidad, el conocimiento del territorio y el apoyo de buena parte de la población local.
La resistencia dirigida por el militar salteño contribuyó a frenar las sucesivas incursiones realistas procedentes del Alto Perú. Este esfuerzo tuvo también una repercusión que trascendió las fronteras de su provincia: ayudó a proteger la retaguardia de las campañas independentistas de José de San Martín, que necesitaba mantener una situación relativamente segura en el norte mientras preparaba sus operaciones militares en Chile y Perú.
Gobernador de Salta y protagonista de la emancipación
El prestigio militar y político de Güemes terminó convirtiéndolo en una figura central de la vida pública de su territorio. El 6 de mayo de 1815 fue elegido gobernador de Salta, convirtiéndose en el primer mandatario provincial elegido sin intervención de las autoridades de Buenos Aires. Desde aquella responsabilidad tuvo que combinar la dirección militar con la gestión política y económica de una provincia sometida a enormes exigencias por la guerra.
Su gobierno estuvo marcado por la necesidad de mantener las tropas, conseguir recursos y sostener una resistencia que exigía sacrificios constantes a la población. La organización de los gauchos y la colaboración de distintos sectores sociales fueron fundamentales para mantener operativo aquel sistema defensivo. Sin embargo, las exigencias económicas y las tensiones con determinados grupos de poder también generaron conflictos internos que terminarían debilitando su posición política.
A pesar de esas dificultades, Güemes continuó siendo una pieza fundamental del proceso emancipador. Su nombre quedó unido al de otros grandes protagonistas de la independencia sudamericana, como San Martín, Manuel Belgrano y Simón Bolívar. Cada uno desarrolló su propia estrategia y actuó en escenarios diferentes, pero sus trayectorias coincidieron en un objetivo común: acabar con el dominio colonial y consolidar la independencia de los territorios americanos.
La muerte de un héroe con raíces en Cantabria
Una emboscada que terminó con su vida a los 36 años
En junio de 1821, cuando todavía se encontraba al frente de la resistencia norteña, Güemes fue sorprendido por una incursión realista en la ciudad de Salta. Durante la noche del 6 al 7 de junio recibió un disparo que le provocó una herida de extrema gravedad. Aunque consiguió abandonar la ciudad y llegar hasta la zona de la Cañada de la Horqueta, su estado empeoró progresivamente.
Durante los días siguientes permaneció acompañado por sus hombres, que no dejaron de mostrarle su lealtad. A pesar de la gravedad de sus heridas, mantuvo su preocupación por la continuidad de la resistencia y por el futuro de las fuerzas que había organizado. El 17 de junio de 1821 falleció con apenas 36 años, después de diez días de agonía. Su muerte supuso un golpe importante para la causa independentista y convirtió su figura en uno de los grandes símbolos de la emancipación argentina.
Hay un detalle que permite comprender mejor la dimensión de su trayectoria: entre aquella operación de caballería que terminó con la captura de la fragata británica en agosto de 1806 y su fallecimiento en junio de 1821 transcurrieron menos de quince años. En ese breve periodo, el joven que había sorprendido a los británicos en el Río de la Plata se convirtió en gobernador, general y conductor de una resistencia militar que condicionó las operaciones realistas en el norte de Sudamérica.
El legado del hijo de un santanderino
La historia de Martín Miguel de Güemes merece también un lugar destacado en la memoria histórica de Cantabria. No porque el general naciera en territorio cántabro, ya que vino al mundo en Salta, sino porque su padre, Gabriel de Güemes Montero, era natural de Santander. Esta circunstancia establece un vínculo familiar directo entre la comunidad cántabra y uno de los personajes más importantes de la independencia argentina.
Resulta especialmente significativo que un descendiente de una familia procedente de Santander terminara encabezando la resistencia de los gauchos contra los ejércitos realistas y desempeñando un papel determinante en la formación de la Argentina independiente. La trayectoria de Gabriel de Güemes Montero recuerda también la presencia de los cántabros en la historia americana, una emigración que durante generaciones llevó a numerosos hombres y mujeres desde los puertos y localidades del norte peninsular hasta distintos territorios del continente americano.
En Argentina, Martín Miguel de Güemes sigue siendo recordado como el héroe gaucho. Su figura tiene un reconocimiento nacional y el 17 de junio, aniversario de su fallecimiento, es festivo en el país como jornada de homenaje a su memoria. Su legado permanece especialmente vivo en Salta, donde museos, monumentos y conmemoraciones mantienen presente su contribución a la independencia.
Pero su historia también merece ser conocida al otro lado del Atlántico. Cantabria puede recordar con orgullo histórico que el padre de uno de los grandes héroes de la independencia argentina nació en Santander. Un vínculo familiar que une la historia de una región española con una de las páginas fundamentales de la emancipación americana.
El joven que en 1806 se adentró a caballo en las aguas del Río de la Plata para participar en la captura de una fragata británica acabó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de la historia argentina. Murió luchando por la independencia con tan solo 36 años, pero dejó una huella que ha sobrevivido a dos siglos. Y detrás de aquel general salteño, de sus gauchos y de sus campañas militares, permanece también la historia de un padre cántabro que cruzó el océano y cuyo apellido quedó unido para siempre a la memoria de América.
Fuentes históricas de referencia: Museo Güemes, Gobierno de Salta, Argentina.gob.ar y documentación institucional sobre la toma de la fragata Justine

























