La solidaridad siempre tiene cabida y el arte tiene que ser una vanguardia para todo lo que signifique una mejora de la sociedad y no solamente a nivel estético. Y las láminas de la Cocina Económica son muy baratas y el ingreso íntegro de su venta se destina a dar de comer a los más necesitados de Santander. Es un regalo perfecto para quedar bien con tus empleados o con un amigo o con tu pareja o con cualquier persona en cualquier momento. Representan paisajes de Santander y son muy originales.

Cuando realizas un donativo para una entidad como la Cocina Económica puedes desgravarte hasta el 80 por ciento de ese gasto, por lo que cada vez más empresas se deciden por ser solidarios y a la vez reducir la carga impositiva asociada a los detalles que tienen con sus empleados.
Y para absolutamente todo lo demás tienes este rincón maravilloso en el que el arte te rodea por todas partes y tienes las mejores visiones de un Santander que a veces no valoramos lo suficiente y que es una obra de arte en sí mismo tanto por su arquitectura como por sus paisajes y sus rincones.

Espero haberos dado algunas ideas para vuestro próximo regalito.
¿De dónde viene tu vocación por el arte?
La vocación por el arte me viene por parte de mi madre, que era acuarelista, Charo González. Desde siempre nos llevaba a ver exposiciones y pintaba en casa. Toda la familia estaba muy vinculada al mundo artístico. Mi padre también tenía mucha afición por la caligrafía y hacía una caligrafía muy bonita. En casa siempre ha habido un espíritu artístico.
Cuando éramos pequeños, yo estudiaba Empresariales, pero me parecía un rollo. Me atraía algo más artístico. Entonces, de repente, mi marido montó una tienda de marcos que, en aquella época, tenía mucha demanda. A mí me encantó poder sumergirme en ese mundo de la pintura, porque te permite conocer a gente muy creativa: pintores y personas que, además de vivir lo cotidiano, buscan algo más, buscan la belleza. Creo que esa gente es mágica. Es la que te aporta cosas, la que hace que tu mundo sea más bonito. Y tú estás ahí, en medio de toda esa vorágine.







¿Cuándo se te ocurrió pasar de las musas al teatro y vivir de esto?
El arte es como una forma de descubrir la belleza. Yo creo que el arte es algo contagioso. Por ejemplo, si tienes una amiga a la que le encanta el arte y te lleva a ver exposiciones, al final te mimetizas mucho con su espíritu y empiezas a encontrar belleza en lugares donde antes quizá no la veías. El arte, al final, también consiste en aprender a valorar las pequeñas cosas. Empieza por algo tan sencillo como una margarita silvestre que nace entre dos baldosas. Tú puedes apreciarla y otra persona puede pasar a su lado sin verla. Esas pequeñas cosas delatan un poco la sensibilidad. Esa sensibilidad pueden sembrártela en tu familia, pero también puedes cultivarla tú misma aunque nadie la haya sembrado antes. De repente descubres que en las cosas pequeñas hay una belleza inmensa y empiezas a apreciar todo aquello que se construye a base de amor. Y, para mí, eso es un poco la belleza.
He tenido la suerte de vivir en una familia en la que ocurrían cosas así. Recuerdo, por ejemplo, que mi padre podía pararnos delante de un charco porque había una gota de aceite sobre el agua y los dibujos que formaba eran una auténtica maravilla. Nos hacía detenernos, mirarlos y emocionarnos. Para la mayoría de la gente, aquel charco habría pasado inadvertido. Sin embargo, mi padre nos enseñaba a detenernos ante esas pequeñas cosas. Incluso podía ocurrir delante de la puerta de un señor que pintaba puertas y coches. Mi padre nos decía: «Fíjate en la puerta de este pintor». Y aquella puerta podía ser una maravilla. No había sido concebida con el objetivo de crear una obra de arte, pero, de repente, uno podía descubrir una obra de arte en cualquier sitio.
¿Crees que la gente valora cada vez más el arte como algo importante y que está a su alcance si ellos quieren?
Transformar lo cotidiano en belleza. Creo que eso es también lo atractivo de un pintor: convertir cosas que pueden parecer feas en belleza. En el momento en que alguien es capaz de crear eso y tú eres capaz de valorarlo, empiezas a notar que tu mundo es más bonito. Estamos rodeados de tendales y puedes pensar: «Qué poco agradable es ver toda la ropa tendida». Pero, de repente, vas a una exposición y ves una obra en la que aparece ropa tendida y empiezas a valorarla de otra manera. Después vuelves a Nápoles, por ejemplo, te encuentras con la ropa tendida y empiezas a apreciar la belleza de la estética, de cómo se mueve con el viento, de cómo juegan las sábanas. Y eso también es belleza. En el momento en que empiezas a ver belleza en aquello que te rodea, creo que lo que sucede es que empiezas a ser más feliz. Porque cuando conviertes todo tu entorno en belleza, estás continuamente rodeado de pequeñas cosas que te hacen sentir bien.
¿Cuáles son las principales tendencias hoy en día en decoración de viviendas o negocios en lo que al arte se refiere?
También es verdad que, en los negocios y en las casas, actualmente mucha gente busca descongestionar los espacios de objetos. Hay personas que sienten casi alergia a esas casas llenas de objetos que parecen acumular polvo: las alfombras persas, los muebles densos y cargados, las mesas llenas de cosas o las lámparas muy ornamentadas.
Existe una tendencia hacia casas más descongestionadas, en las que no se acumule tanto polvo, que sean fáciles de limpiar y que inviten al descanso y a la relajación. Ahora hay una tendencia hacia lo relajado y lo sencillo. Aunque siempre existe un reducto de personas barrocas que aman precisamente esa belleza de la que hablábamos antes y a las que no les importa recargar los espacios, siempre y cuando exista una conexión estética entre todos los elementos. A mí, por ejemplo, me encanta que haya personas que no buscan un marco absolutamente sencillo, sino que quieren algo tremendamente barroco. Y eso también me chifla. Me encanta que haya disparidad de criterios, porque esa es también la riqueza de una sociedad.
¿Cómo de importante es una buena enmarcación para una obra?
La importancia de elegir bien el marco es vital. Para mí, el marco es fundamental porque puede sumar o restar. Suma cuando hace que la obra sea más hermosa, cuando la obra necesita ese marco y cuando existe una conexión entre ambos. Y resta, desde luego, cuando no has elegido bien el marco y este desconecta de la obra. Siempre que veo una obra, pienso también en el lugar donde está pintada. Por ejemplo, Ibiza lo relaciono con el blanco; Palencia, con el oro; Santander, con la plata, un poco por la bahía; Alaska también tiene para mí una determinada estética; África la relaciono con el wengué; China, con el negro. Cada país y cada procedencia tienen un color asociado a su cultura. Por eso me gusta que el marco sea una extensión de la obra. Que, a través del marco, uno pueda establecer una conexión con el lugar donde se ha pintado. Hablo en general, por supuesto, pero creo que dar con el marco adecuado hace que la obra y el marco se conviertan prácticamente en una sola pieza. El marco debe ser una extensión de la obra.
¿Cuáles son los pintores que están más de moda últimamente?
Los pintores que están más de moda últimamente son, en cierto modo, como las canciones: son los que más se posicionan a nivel periodístico. Un artista está de moda porque los periodistas lo ponen de moda. Ahora está muy presente, por ejemplo, una pintura más conceptual, una pintura inteligente, como la que realiza este artista cántabro que ha hecho en Valdecilla una instalación en las paredes que es realmente muy bonita. Al final, la cultura de la gente es la que va a medir el grado de demanda de unas determinadas obras y de otras. Cuanta más cultura artística tiene una persona, más posibilidades hay de que busque un arte más inteligente y con más lecturas.
Luego está el arte a nivel de la calle, donde muchas personas buscan la anécdota, aquello que reconocen y que les resulta cercano. Es un arte quizá más básico, pero también tiene su público. Por ejemplo, cuando vas a Madrid quieres llevarte un trocito de Santander. Sin embargo, cuando una persona que vive en Santander coloca en su casa paisajes de Santander, yo creo que, en algunos casos, puede responder a un nivel un poquito más básico de comprensión del arte. Pero no siempre es así. Cada persona tiene sus gustos, sus motivaciones y su forma de relacionarse con una obra.
¿Cómo definirías tu pasión por el arte en una frase?
El arte me hace feliz. Si tuviera que definir el arte y mi pasión por él en una sola frase, diría algo muy sencillo: el arte me hace feliz. Y esa sería la frase.


























