Hoy entrevistamos a varias compañeras de una academia de defensa personal para mujeres en Santander para interesarnos por los motivos que les han llevado a entrenar algo diferente, pero cada vez más reconocido y valorado en nuestra sociedad. Hablamos con ellas sobre su experiencia practicando disciplinas que cada vez atraen a más mujeres por sus beneficios físicos, mentales y también por su utilidad en la defensa personal.
¿Cómo te animaste a hacer un deporte y arte marcial que aparentemente es característico de los hombres? ¿Crees que todavía hay mucha gente que piensa eso?
Muchas coincidimos en que al principio nos llamaba la atención pero también nos imponía un poco. Durante mucho tiempo se ha asociado la lucha o las artes marciales con los hombres, y todavía hay gente que lo sigue pensando. Sin embargo, cuando conoces el deporte desde dentro te das cuenta de que es para todo el mundo. Algunas empezamos por curiosidad, otras porque queríamos aprender defensa personal o simplemente probar algo nuevo. Una vez que entras en el tatami descubres que la técnica, la constancia y la mentalidad son mucho más importantes que la fuerza. Poco a poco también vemos que cada vez hay más mujeres entrenando, lo que ayuda a romper esos prejuicios.
Entrenar defensa personal para mujeres en Santander
¿Qué te aporta la lucha como persona y como mujer? ¿Crees que estas técnicas son útiles para la defensa personal?
La mayoría coincidimos en que la lucha aporta muchísima confianza. Aprendes a mantener la calma en situaciones de presión, a resolver problemas y a confiar en tu propio cuerpo. A nivel personal te hace más disciplinada y constante, y a nivel mental te ayuda a gestionar mejor el estrés.
Como mujeres, además, sentimos que entrenar defensa personal para mujeres en Santander nos da herramientas reales para defendernos si alguna vez fuese necesario. No se trata solo de aprender técnicas, sino de entender cómo funciona una situación de agarre o de control, algo muy común en las agresiones. Saber cómo escapar, mantener la distancia o controlar a alguien más fuerte puede marcar una gran diferencia.
¿Qué te dijeron en tu familia cuando se enteraron de que ibas a hacer estos entrenamientos? ¿Y en tu entorno de amigos y compañeros de trabajo o estudio?
Al principio hubo un poco de sorpresa. Algunas familias pensaban que podía ser un deporte muy duro o peligroso, pero cuando les explicas cómo se entrena realmente, con respeto y seguridad, cambian de opinión. Con el tiempo, muchos familiares terminan apoyándolo e incluso se interesan por el deporte.
Entre amigos y compañeros suele pasar algo parecido. Al principio genera curiosidad y muchas preguntas, pero también admiración. Hay quien se sorprende de que practiquemos lucha, pero cuando ven lo que implica el entrenamiento y los beneficios que aporta, la reacción suele ser muy positiva.

¿Para ti qué es lo mejor de entrenar defensa personal para mujeres?
Una de las mejores cosas es el ambiente que se crea en el gimnasio. Aunque sea un deporte de combate, el compañerismo es muy fuerte. Todos aprendemos juntos, nos ayudamos a mejorar y se genera un sentimiento de equipo muy especial.
¿Cuáles son tus mejores experiencias o anécdotas?
Las mejores experiencias suelen ser los momentos en los que te das cuenta de que has progresado: la primera vez que consigues aplicar una técnica que antes no salía, cuando compites o cuando alguien nuevo llega al tatami y puedes ayudarle como antes hicieron contigo. También hay muchas anécdotas divertidas en los entrenamientos, porque al final pasamos muchas horas juntos aprendiendo, equivocándonos y mejorando. Esa mezcla de esfuerzo, aprendizaje y buen ambiente es lo que hace que muchas sigamos entrenando año tras año.



























