El mayor misterio de la historia de Palencia nos interroga desde el álbum de fotos familiar de lujo dibujado en el suelo de mosaico más perfecto hallado hasta la fecha. Quiénes eran estas personas tan poderosas y ricas como para dedicarse a ellos mismos un monumento de esta categoría? Por qué no se les ocurrió escribir sus nombres en alguna parte ya que desplegaron tant realismo y arte y dinero en inmortalizar sus rostros para siempre?
En los últimos días de La Olmeda intento adentrarme en el misterio milenario de la tierra de mis antepasados, ya que mi abuelo Eugenio Carlos era de Carrión de los Condes. Y aquí hay otro misterio en cuanto a cuál es la verdadera identidad de lacóbriga, una misteriosa ciudad que casi sin ninguna duda se corresponde con Carrión de los Condes y en cuyo cementerio han aparecido muchísimos vestigios de esa época.
En la historia he tratado de representar cómo podría ser la vida de estos potentados de la época del final del Imperio Romano en España, cuando los más ricos del país y en general de toda Europa se fueron a vivir a mansiones situadas en parajes alejados del campo en donde desarrollaban una vida más puro estilo feudal de la Edad Media. En esas villas podían hacer literalmente lo que decía era la gana y vivían bastante al margen de una autoridad central imperial que intentaba exprimir a todo el mundo y empezando por los que realmente podían pagar impuestos, que eran los ricos, mientras que a los más humildes intentaban reclutarlos para un ejército que cada vez necesitaba más gente en todas las fronteras y también en guerras civiles que eran cada vez más frecuentes.
Los protagonistas son dos hermanos que han heredado una gran finca de sus millonarios padres y tratan de sobrevivir en un mundo cada vez más hostil para todos y sin exceptuar a los más ricos, y que ven cada vez más amenazado su poder, basado en las tierras que poseen y en los cargos que ostentan en la Administración. También es otro protagonista importante uno de esos empleados de más confianza que constituían la corte de estos millonarios rurales. Los tres intentan salirse con la suya y cada cual con sus propios objetivos mientras la gran mansión que administran se asemeja cada vez más a un gran barco a la deriva que amenaza con hundirse en cualquier momento, con todos sus ocupantes en su interior.
Estos dos hermanos se llaman Víctor y Serena y son hijos de una rica heredera y de un general apodado por su gente Asturio, por sus victoriosas y repetidas campañas contra los bárbaros cántabros y astures del Norte. Él se ha pasado la vida entera intentando merecer el puesto a que como primogénito varón le tocaba en la administración de la herencia familiar, a pesar de que su padre prefiere a las hembras que ha engendrado y también a su hijo menor, Cesaro, pues considera a este primogénito como débil y falto de las cualidades que se necesitan para ejercer el mando.
El propio general es, aunque difunto, otro de los más importantes protagonistas del relato y tal vez el más serio candidato a representar a una persona que realmente existió en la casa hace 1.600 años. Y es que sabemos por una pieza del arreo de un caballo de esta casa que un tal Asturio tuvo algo que ver con esta lujosa mansión. Pero en esta historia inventada se revela como el gran flagelo de los bárbaros cántabros y astures que viven al norte de esta preciosa villa y de toda esta comarca enorme y rica que desde tiempos inmemoriales se llamó la Tierra de Campos. Un hombre muy duro que ejercía el mando de sus tropas y también de la propia casa con mano de hierro y que se apoderó de la hacienda familiar por medio de un matrimonio con una millonaria heredera que le sirvió para ascender todavía más en el escalafón social y militar de su tiempo.
Esta mujer ocupa también su papel en la historia de la familia como si realmente no se hubiera muerto hacía ya tiempo. Y es que el recuerdo de los fallecidos pervive entre los muros de esa casa, unas veces de forma más triste o más alegre o más beneficiosa que otras. Esta madre de los protagonistas nos es descrita como una persona que se sabe miembro de una casta intocable y que al mismo tiempo no duda en mover todos los hilos que puede dentro de su propio hogar para mantener en el seno de la familia el poder que ha heredado de sus mayores. En este sentido, su mismo esposo y valedor, Asturio, aunque contribuye con mucho a la riqueza y la influencia de esta familia y de esta casa, se le antoja al final más como un obstáculo en sus planes y un auténtico peligro por su capacidad de generar posibles herederos fuera de su matrimonio.
Las amantes de estos millonarios son también protagonistas. Estas favoritas del harén siguen vivas en el recuerdo de las personas que les conocieron, una viva y la otra no. También hay constantes recuerdos para las víctimas de una justicia palaciega que a veces era muy arbitraria y que no tenía corazón. Porque la justicia de esa época se resolvía, mucho más que hoy en día, con influencias y fuerza bruta y con intereses de por medio, lo cual favorecía que existiera un número creciente de desheredados y enemigos de esta casta privilegiada que se rebelaban contra la situación tanto dentro como fuera de los muros de la propiedad.
Como símbolo de esos oprimidos que no aguantaron más la situación está un protagonista que une esos dos mundos entre los terratenientes y sus más fieles y las personas a las que ese sistema de castas ha dejado completamente fuera de cualquier privilegio y derecho. Porque Liberato es precisamente hermanastro tanto de estos propietarios de la mansión y de toda la hacienda como de también su empleado de mayor confianza, Eugenio el Cazador, que se ve en la complicada situación de tener que estar constantemente navegando entre esas dos aguas tan enfrentadas. Cumplirá con sus obligaciones y su lealtad hacia unos propietarios con los que siente vínculos de amistad y hasta de amor o más bien se dedicarán en cuerpo y alma a defender los denigrados derechos de su propia casta de desheredados y hasta de su muy desheredado medio hermano, Liberato, que le disputa con poca fortuna esa herencia del padre que tienen en común y en la cual él ha sido declarado un proscrito.
Ni siquiera la gente más cercana a los propietarios se revela al final como tan de fiar como deberían. El propio mayordomo y capataz de esta hacienda, mantenido en su puesto de mando por el padre de los actuales propietarios, es respetado y temido a la vez por toda la población de esta casa e inclusive por los propietarios, que de alguna manera delegan en él la tarea social de mantener el orden a toda costa tanto dentro como fuera de una enorme vivienda familiar en la que también viven los criados y que también funcionaba como una especie de albergue de paso para tantos forasteros que pasaban por la zona. Y entre ellos los propios soldados que un día fueron compañeros y subalternos del anterior propietario de esta hacienda, los cuales solían comportarse con unas confianzas y unos excesos que el hijo de ese anterior propietario, menos autoritario que su padre, tiene que intentar contener a toda costa.
También ocupa un papel importante otro potentado de la zona que es de la misma edad que estos protagonistas y que comparte con ellos la circunstancias de ser otro terrateniente muy poderoso que tiene otra villa muy parecida en las cercanías. Este potentado se llama Cornelio y mantiene con su amigo y vecino Víctor, el dueño de la casa de La Olmeda, un viejo litigio que ya heredaron de sus padres sobre unos fértiles campos en el límite entre ambas haciendas. Un tema que lo obsesiona y que al final se demostrara al zurdo cuando todos estos multimillonarios se vean en la circunstancia extrema de perderlo absolutamente todo en medio de una gran anarquía e inseguridad.
Los acontecimientos exteriores acaban por afectar a estas personas que intentan vivir en su mundo sin considerar que tal cosa no es posible nunca. En ese sentido hay otro protagonista que pasa desapercibido durante gran parte del relato hasta que las cosas terminan de complicarse de verdad y acude desde lejanas tierras para intentar salvar a lo que queda de su familia y de su casa: Cenaro, el hijo favorito de Asturio, representa ese intento último de continuidad de un imperio romano que ya no podía sostenerse de ninguna manera. Y también encarna esa relación curiosa que existe entre la meseta y la Tierra de Campos y las montañas del norte, en las cuales sirve como oficial de las fuerzas del César.
A todo esto, el César es visto aquí como una autoridad lejana con la que están de alguna forma conectados, por complicados lazos de familia, que constituyen el armazón de una élite que intenta ser endogámica y no mezclarse con gente que no son como ellos y que poco pueden aportar. Pero aunque sea una familia muy partidaria de este joven emperador e incluso mantengan lazos familiares con él no dejarán de criticarlo por poner en peligro la estabilidad de todo lo que tienen y de la misma existencia de Roma. Porque estamos verdaderamente en los últimos tiempos de ese Imperio Romano que ha sido la gran maravilla del mundo.


























