Ainara Rodríguez, superviviente en El Bocal, ha prestado declaración ante la Policía Nacional el día 4 de marzo, a las 12.00 horas, con una narración que estremece y que debería servir para que el pueblo de Santander y de toda la provincia reviente de una vez contra estos ineptos y corruptos gobernantes, que encima no hacen otra cosa que escurrir el bulto.
Tanto el vecino que alertó al 112 como la superviviente afirman que «el puente se movía»

Noté que el puente se movía y se lo comenté al resto, pero cuando nos movimos se desplomó y caímos al agua. Noté cómo las maderas del puente nos caían encima y la corriente nos llevaba. El mar me arrastraba hacia una cueva hasta que una ola grande me subió hasta una roca. Desconozco el tiempo que estuve en el agua, pero sólo vi a cuatro de mis seis amigos.
Nuestro compromiso con la verdad y lo que se puede y se debe contar porque está contrastado y es necesario que sea divulgado e investigado es total. En este periódico no hemos escatimado esfuerzos en todo este tiempo de horribles informaciones y también de muchas especulaciones que no tienen ni siquiera que todo está bastante más claro de lo que algunos quieren plantearlo. Somos un periódico en gran parte santanderino y no íbamos a dejar pasar esta terrible injusticia de lo que ha sucedido sin pelear hasta donde podamos desde nuestros humildes medios por que la verdad resplandezca incluso en esta grieta tan oscura y tan terrible en la que nuestros chiquillos han caído por culpa de tantos negligentes e inútiles cuando no corruptos.
Políticos corruptos insultan nuestra inteligencia y también la memoria de las víctimas
Mucha gente decía en las redes sociales que no era el momento de politizar lo que ha sucedido ni de hablar de las responsabilidades correspondientes, pero yo en concreto no puedo estar más en desacuerdo con esta palabrería que solamente beneficia a los que quieren escurrir el bulto, como siempre, y presentar lo sucedido como un accidente casual y espontáneo que solamente la torpeza de una agente de la Policía Local de Santander ha podido provocar. Mentira.

No es cierto. Cada vez menos gente se cree este tipo de versiones con las que políticos corruptos insultan nuestra inteligencia y también la memoria de las víctimas, ésa que dicen defender de lo que ellos mismos llaman la política carroña o el amarillismo o la desinformación. Pero no hay más que darse una vuelta por cualquier red social para darse cuenta de que la gente está hasta el gorro de tanta repetición en los rollos de toda la vida, intentos por parte de los culpables verdaderos de tapar el sol con un dedo.
Las mentiras y la verdadera desinformación han venido todo el tiempo por parte de unas autoridades que ya se han preocupado mucho más por tapar lo sucedido que por haber aplicado el correspondiente mantenimiento que cualquier estructura precisa en cualquier lugar del mundo y no digamos a orillas del Cantábrico y en esa zona en concreto.
Habla el padre de la última víctima mortal de la pasarela de Santander en ser encontrada
Vasile ha perdido seis kilos desde el martes 3 de marzo. Apenas logra dormir y pasa largas horas llorando sin consuelo. Desde entonces vive como un cabeza de familia que, según sus propias palabras, se siente vacío por dentro. “Estoy muy deprimido”, confiesa. “Nunca volveré a estar tranquilo”, asegura Vasile, de 57 años, padre de Elena, que es una de las seis personas que fallecieron en la tragedia ocurrida en la pasarela de la playa de El Bocal, en Santander.
Con visible indignación, Vasile critica la construcción de la estructura. “Esa pasarela la hizo alguien que no sabía lo que estaba haciendo”, afirma. Basa su opinión tanto en su experiencia como antiguo militar del Ejército de la antigua Unión Soviética como en una de las hipótesis que maneja la Policía Nacional: la oxidación de los tornillos habría provocado el llamado efecto tobogán cuando la estructura cedió mientras la cruzaban, el martes 3 de marzo, Elena, Celia, Lucía, Lluna, Eunate, Ainara y Xabi. Y esto no tiene nada que ver con una llamada de última hora de un vecino que nadie atendió, alcaldesa, dejemos ya de hacer el payaso y ojalá que el juez te ponga a ti y a los otros responsables políticos (Costas, Gobierno de Cantabria y demás) en vuestro sitio, que es el juzgado.
Colocaron el tablero de paso entre las vigas cuando lo lógico habría sido apoyarlo sobre la estructura
Según explica, el diseño de la pasarela presentaba fallos evidentes. “Colocaron el tablero de paso entre las vigas, cuando lo lógico habría sido apoyarlo sobre la estructura. Además, no instalaron ninguna malla de protección por debajo por si ocurría un accidente”, lamenta. A su juicio, si el puente se hubiera construido correctamente, la tragedia podría haberse evitado sin problema, tal y como hemos comentado aquí.
“Se han perdido demasiadas vidas. ¿Cómo es posible que no colocaran una red de seguridad bajo la pasarela?”, se pregunta con dolor.
En la foto, vemos que las otras pasarelas de El Bocal sí muestran una enorme y maciza viga de hormigón debajo de su estructura, que no existe en el caso de la que se ha desfondado. El porqué de esta diferencia es algo que nadie ha explicado aún.




























