Hace no tanto tuve una conversación con un amigo que es ingeniero de caminos y muy buen ingeniero de caminos que además está muy informado sobre todas las trapisondas que realizan los políticos en toda la provincia y en particular en Santander. Sin saber que yo jugaba al fútbol con regularidad en el pabellón del Teka de toda la vida me estaba comentando que esa cubierta que estaban arreglando allí habría que cambiarla entera y sustituirla por una nueva y no estar haciendo chapuzas como están haciendo. Cuando le dije que yo jugaba allí una o dos veces a la semana me respondió riéndose: pues no vayas a jugar cuando sople un poco de viento por si acaso.
Reparación de fachadas y cubiertas en Santander y el mal ejemplo de los chapuzas del Ayuntamiento

El problema estructural está en que los políticos no van a invertir nunca lo necesario para resolver realmente los problemas cuando pueden estar manteniendo una ficción de que realmente están haciendo algo de provecho y solucionando cosas cuando simplemente están apagando fuegos sin realizar inversiones a largo plazo, aunque sean tan necesarias.
Se supone que los técnicos del Ayuntamiento y todo eso está para evitar que nos matemos
Ya hemos podido tener víctimas graves o incluso mortales cuando elementos de esta cubierta han caído alto sobre la vía pública y con tan buena suerte de que gracias a Dios no ha sucedido nada. Pero es sorprendente que estén pasando estas cosas y no se precinte las instalaciones y se deje que sigamos jugando al fútbol y haciendo allí de todo y hasta haya clases para niños e incluso con mal tiempo. Yo mismo me he caído allí jugando al fútbol y no me he matado de milagro por los resbalones que te pegas por las goteras tercermundistas que se formaban mientras seguimos jugando como si nada porque allí nadie cerraba nada. Por la parte que me toca ya me negué a seguir jugando en esas condiciones, pero esto no cambia el hecho de que la responsabilidad última es de la autoridad que mantiene abierta una instalación pública que se está cayendo a pedazos e incluso mientras la están reparando.
Se supone que los técnicos del Ayuntamiento y todo eso está para evitar que nos matemos andando por la calle o utilizando cualquier instalación municipal, pero como ya demostraron con la pasarela del Bocal no tienen muchas ganas de hacer ni siquiera su propio trabajo ni mucho menos de revisar el de otras entidades públicas como Costas. En esa infeliz ocasión todavía se atrevieron a repetir hasta la saciedad que ellos no tenían nada que ver y que no era su competencia, pero si haces cualquier obra en tu terreno particular y sin poner en peligro a nadie, pero sin pagar la correspondiente licencia que ellos te exigen, ahí aparecen a los dos minutos dos policías locales para ponerte una pedazo de multa. Eso sí: siempre teniendo en cuenta que puede haber excepciones, claro, como en el caso del derrumbe del edificio de la calle del Sol, en cuyo caso hubo una permisividad más que sospechosa con la forma en que estaban haciendo una obra para la que al parecer no estaban autorizados los que la llevaban a cabo.

























