Hace ya veintiún años que no estás entre nosotros, aunque tus familiares y amigos no te olvidaremos nunca. Tu inesperada y muy pronta partida de entre nosotros sigue siendo dolorosa tantos años después.
Hay quien dirá que fuiste muy impulsivo y de sangre muy caliente, como si eso fuera un defecto por sí mismo, o que te gustaba demasiado arriesgar, pero eso no era ningún impedimento para que fueras un tipazo. Como dice la canción solo lo bueno muere joven y tú realmente eras un buenazo en todos los aspectos y un grandísimo amigo al que nunca podré olvidar.
Tampoco tenemos que ser todos flores de plástico. Tú desde luego que no lo eras. Estar contigo era una aventura garantizada y siempre conseguirás animar el cotarro. Siempre con tu mirada de pillo y tu sonrisa y tu carcajada tan características. La verdad es que a veces es una locura echar la vista atrás y constatar que parece que fue ayer cuando nos vimos por última vez.
La verdad es que estabas muy dotado tanto de inteligencia y de habilidades sociales como en el aspecto físico. Que a lo mejor fueras impulsivo y que eso te supusiera incluso un final desgraciado que nadie quería pues es un defecto como podemos tener cualquiera.


























