Éstas son las consecuencias de vivir de cualquier manera y en especial cuando hay adicciones de por medio. Un hombre de cuarenta años y de mucho menos no tiene que estar cogiendo esa borracheras en un botellón como si fuera un adolescente inmaduro y menos cuando es capaz de semejantes burradas. Vete a saber por qué discutirían estos dos pero el caso es que a uno de ellos le salió carísima la broma y al otro parece que también.

11 años de prisión por matar a un hombre a hachazos y arrojar su cadáver a una alcantarilla
La Audiencia Provincial de Lugo ha ratificado la condena de 11 años de prisión para Joaquim Pereira de Campos por matar a un hombre de 39 años a hachazos y ocultar posteriormente su cadáver en una alcantarilla exterior. Los hechos ocurrieron el 31 de diciembre de 2023 en el municipio lucense de Rábade y el cuerpo de la víctima no fue localizado hasta nueve días después.
La sentencia se dictó mediante un acuerdo de conformidad entre las partes, que permitió cerrar el procedimiento judicial con el reconocimiento de los hechos y la aceptación de la pena correspondiente.
Un encuentro en un bar que terminó en un crimen

El acusado y la víctima abandonaron juntos el establecimiento
Los hechos se remontan a la Nochevieja de 2023. El acusado y la víctima, un hombre de 39 años, coincidieron en un bar de Rábade. Durante su estancia en el establecimiento compraron una botella de whisky y posteriormente se dirigieron juntos a una nave industrial abandonada situada en el polígono industrial de la localidad.
El inmueble, que había albergado antiguamente los Laboratorios Nupel, era utilizado por el acusado como lugar de residencia. Fue allí donde se produjo el homicidio.
La agresión con un hacha provocó la muerte de la víctima
Una vez en la nave y bajo los efectos del alcohol, Joaquim Pereira de Campos golpeó repetidamente a la víctima en la cabeza con un hacha. La agresión le provocó un traumatismo craneal de extrema gravedad que terminó causándole la muerte.
El informe forense aportó un detalle especialmente significativo sobre la violencia del ataque: el fallecido presentaba fracturas en las manos, lesiones compatibles con los intentos de defenderse de los golpes recibidos.
Ocultó el cadáver en una alcantarilla exterior

Nueve días hasta el hallazgo del cuerpo
Después de comprobar que el hombre había fallecido, el condenado trasladó el cadáver y lo ocultó en una alcantarilla situada en el exterior de la nave industrial.
El cuerpo permaneció allí durante varios días, hasta que las autoridades lo localizaron el 9 de enero de 2024, nueve días después del crimen.
El hallazgo permitió avanzar en la investigación y reconstruir las circunstancias en las que se había producido la muerte del hombre de 39 años.
Once años de prisión por un delito de homicidio

La embriaguez fue considerada una circunstancia atenuante
La resolución judicial tipificó los hechos como un delito de homicidio y estableció una condena de 11 años de prisión.
En la determinación de la pena se tuvo en cuenta la circunstancia atenuante de embriaguez, al considerar que el consumo de alcohol había alterado las capacidades volitivas del acusado en el momento de cometer los hechos.
Una sentencia alcanzada mediante conformidad
La condena se acordó mediante un procedimiento de conformidad entre las partes durante la vista celebrada en los tribunales. De esta manera, el acusado aceptó los términos del acuerdo judicial, que fijó la pena de 11 años de privación de libertad.
El caso pone fin al procedimiento por un crimen especialmente violento que conmocionó a la localidad lucense de Rábade a finales de 2023.
Imagen de la vista en la que se alcanzó la conformidad entre las partes. TVG.

























