Practicar deportes de combate y disciplinas en las que existe un contacto físico muy estrecho con otros compañeros ofrece numerosos beneficios, pero también requiere prestar especial atención a la higiene y al cuidado de la piel. Quienes entrenan habitualmente sobre tatamis, especialmente en modalidades como Brazilian Jiu-Jitsu, judo, lucha o grappling, mantienen un contacto directo y prolongado con superficies y personas, por lo que pueden existir determinadas situaciones que favorezcan la transmisión de infecciones cutáneas. Contar con los consejos de una dermatóloga en Santander puede ser especialmente útil para conocer cómo proteger la piel y qué medidas adoptar ante la aparición de lesiones sospechosas.

El tatami constituye un elemento fundamental en este tipo de deportes y, precisamente por el contacto constante entre los deportistas, debe mantenerse en unas condiciones de higiene adecuadas. El sudor, la humedad, pequeñas rozaduras y el contacto piel con piel pueden crear circunstancias favorables para la proliferación de determinados microorganismos. Esto no significa que entrenar en un tatami sea peligroso ni que cualquier contacto vaya a provocar una infección, pero sí que existen hábitos sencillos que pueden reducir considerablemente los riesgos.
Una dermatóloga en Santander nos recuerda que la piel es nuestra primera barrera de protección
La piel desempeña una función esencial como barrera frente al entorno. Cuando está íntegra, constituye una defensa muy eficaz frente a numerosos microorganismos. El problema puede aparecer cuando existen pequeñas heridas, arañazos, rozaduras o zonas irritadas, algo que no resulta extraño en disciplinas de lucha en las que el cuerpo está constantemente sometido a fricción y presión. Por este motivo, una recomendación importante es revisar la piel antes de comenzar el entrenamiento. Una pequeña lesión que normalmente podría pasar inadvertida adquiere mayor importancia cuando va a estar en contacto directo con otras personas y con una superficie utilizada por numerosos deportistas. Las heridas abiertas deben limpiarse adecuadamente y, cuando sea necesario, cubrirse con un apósito apropiado que permanezca en su sitio durante la actividad.
También conviene evitar entrenar cuando existe una lesión cutánea que pueda ser contagiosa. Determinadas infecciones de la piel pueden transmitirse mediante el contacto directo, y continuar entrenando sin haber recibido una valoración profesional puede contribuir a extenderlas entre los compañeros.

La higiene del tatami es responsabilidad de todos
La limpieza del tatami no debería considerarse únicamente una cuestión estética. Es una parte esencial de las condiciones higiénicas de cualquier instalación deportiva en la que exista contacto corporal directo. La superficie debe limpiarse y desinfectarse siguiendo las indicaciones del fabricante del material y utilizando productos adecuados. Además, es importante que esta limpieza se realice con suficiente frecuencia, especialmente cuando existe un elevado número de entrenamientos y deportistas a lo largo de la jornada. La responsabilidad también corresponde a quienes utilizan las instalaciones. Llegar al entrenamiento con ropa limpia, mantener una buena higiene corporal y utilizar correctamente las instalaciones contribuye a crear un entorno mucho más seguro para todos. La higiene individual y la limpieza del tatami funcionan conjuntamente: ninguna sustituye completamente a la otra.
Ducharse después de entrenar es fundamental para todos. Una de las recomendaciones más sencillas consiste en ducharse después de la sesión. Tras un entrenamiento intenso, la piel permanece cubierta de sudor y ha estado en contacto con otras personas y con el tatami. Una ducha permite retirar buena parte de la suciedad y los microorganismos presentes sobre la superficie corporal.

No es necesario utilizar productos agresivos ni frotar la piel excesivamente. De hecho, una higiene demasiado intensa puede irritar la barrera cutánea y provocar sequedad. Lo recomendable es realizar una limpieza adecuada y prestar especial atención a aquellas zonas que han estado sometidas a mayor contacto o fricción. Después de la ducha también resulta conveniente secar bien la piel, especialmente en los pliegues. La humedad mantenida durante mucho tiempo puede favorecer determinados problemas cutáneos, por lo que conviene no permanecer durante horas con la ropa deportiva húmeda.
Y la ropa deportiva también importa y mucho. El equipamiento utilizado durante el entrenamiento debe mantenerse limpio. Los pantalones, camisetas, rashguards, kimonos y demás prendas que entren en contacto directo con la piel deberían lavarse después de cada sesión siguiendo las recomendaciones correspondientes para cada tejido. Utilizar nuevamente una prenda sudada sin lavarla aumenta innecesariamente la acumulación de microorganismos y olores. También es importante evitar dejar la ropa húmeda dentro de la mochila durante muchas horas. Lo ideal es sacarla al terminar el entrenamiento y proceder a su lavado y secado. La misma precaución puede aplicarse a las toallas y a cualquier elemento textil utilizado durante la actividad. No compartir toallas, prendas personales u otros objetos que entren en contacto directo con la piel es una medida sencilla que ayuda a mantener unas buenas condiciones de higiene.

Atención a las lesiones que aparecen en la piel
Quienes practican deportes de contacto deberían acostumbrarse a observar periódicamente su piel. Una zona enrojecida, una herida que no evoluciona correctamente, una lesión que produce picor o la aparición de pequeñas ampollas pueden tener diferentes causas y no necesariamente indican una infección. Sin embargo, cuando una alteración cutánea aparece de forma inesperada, aumenta rápidamente, presenta secreción, produce molestias importantes o se acompaña de otras lesiones similares, resulta aconsejable consultar con un profesional sanitario. Una valoración dermatológica permite determinar el origen del problema y establecer, si fuera necesario, el tratamiento correspondiente. Además, si existe sospecha de una infección transmisible, es prudente evitar el contacto deportivo hasta recibir indicaciones profesionales. Esta medida protege tanto al propio deportista como al resto de compañeros.
No ocultar las lesiones para poder competir es una cuestión de honor y compañerismo, por supuesto. En deportes de contacto existe en ocasiones cierta presión por continuar entrenando pese a pequeñas molestias. Sin embargo, intentar ocultar una lesión cutánea para participar en una sesión puede ser una mala decisión, especialmente si existe la posibilidad de que se trate de un proceso contagioso. El hecho de que una lesión no duela no significa necesariamente que carezca de importancia. Algunas alteraciones cutáneas pueden presentar pocos síntomas inicialmente y, aun así, transmitirse mediante el contacto. Por eso es importante comunicar al entrenador cualquier problema que pueda afectar a la seguridad del grupo y seguir las recomendaciones médicas. La prevención no debería entenderse como una limitación de la práctica deportiva, sino como una forma de garantizar que los entrenamientos puedan desarrollarse en mejores condiciones.
Evitar compartir objetos personales
En un gimnasio o club deportivo es habitual que los compañeros compartan determinados espacios y equipamientos, pero existen objetos que deberían mantenerse como elementos personales. Las toallas, prendas de vestir, material de higiene y otros accesorios que tengan contacto directo con la piel no deberían intercambiarse entre deportistas. Por muy amigos que seamos. También conviene mantener una buena higiene de las mochilas y bolsas deportivas. Guardar durante días prendas húmedas, toallas usadas o material deportivo sin limpiar puede convertir el interior de la mochila en un entorno poco recomendable desde el punto de vista higiénico.
¿Cuándo consultar con una dermatóloga? La consulta con tu dermatóloga en Santander puede resultar especialmente recomendable para los deportistas que presentan lesiones cutáneas recurrentes o que no tienen claro si una alteración de la piel puede ser contagiosa. La valoración profesional permite diferenciar entre problemas producidos por la fricción, irritaciones, alergias y diferentes tipos de infecciones. También puede ser útil consultar cuando aparecen lesiones después de comenzar a entrenar en un nuevo gimnasio o cuando varios compañeros presentan alteraciones cutáneas similares. En esas circunstancias, identificar correctamente el origen del problema resulta importante para evitar que continúe propagándose.

Mantener una buena higiene personal, cuidar las pequeñas heridas y lavar la ropa deportiva
La prevención empieza mucho antes de que aparezca una infección. Mantener una buena higiene personal, cuidar las pequeñas heridas, lavar correctamente la ropa deportiva, limpiar adecuadamente el tatami y prestar atención a cualquier cambio en la piel son medidas sencillas que pueden marcar una diferencia importante. Practicar BJJ, judo, lucha o cualquier otra disciplina de contacto no implica necesariamente un problema para la salud de la piel. Con unas instalaciones correctamente mantenidas, hábitos higiénicos adecuados y responsabilidad por parte de deportistas y entrenadores, es posible disfrutar de estos deportes minimizando los riesgos. Y cuando aparece una lesión que genera dudas, la mejor opción no es ignorarla ni intentar diagnosticarla por cuenta propia, sino recurrir a un profesional que pueda valorar la situación y determinar las medidas más adecuadas.

























