Íñigo lleva ocho años viviendo en un camión camperizado para hacer realidad su sueño de viajar. En 2018, Íñigo, un joven de San Sebastián tomó una decisión poco habitual: dejó atrás su empleo y su vivienda para comenzar una nueva etapa sobre ruedas. Desde entonces, lleva alrededor de ocho años viviendo en un camión que transformó en su propio hogar y que le ha permitido recorrer distintos lugares de Europa mientras desarrolla su actividad profesional a distancia.

Aunque reconoce que prescindir de un alquiler supone un ahorro importante, este aventurero asegura que el dinero nunca fue la razón principal para elegir esta forma de vida. Su motivación está relacionada sobre todo con su afición por viajar y con el deseo de encontrar una manera de trabajar sin renunciar a conocer nuevos lugares. Su objetivo era conseguir ingresos mientras recorría el mundo con su vehículo, algo que finalmente ha logrado.

El precio de reformar una casa antigua en Cantabria
Como referencia orientativa, una reforma integral puede situarse aproximadamente entre los 600 y los 900 euros por metro cuadrado cuando la vivienda no presenta problemas especialmente graves. En rehabilitaciones más profundas, especialmente cuando hay que intervenir sobre elementos estructurales, cubierta o instalaciones completas, el coste puede superar fácilmente los 1.000 euros por metro cuadrado.
Un antiguo camión de transporte de flores convertido en vivienda
La vivienda de Íñigo comenzó siendo un camión de segunda mano utilizado anteriormente para transportar flores en Murcia. El vehículo ya contaba con un buen aislamiento térmico, una característica especialmente útil para convertirlo posteriormente en un espacio habitable, ya que estaba preparado para mantener unas condiciones adecuadas para conservar la mercancía.
La transformación completa supuso una inversión aproximada de 35.000 euros. El camión tiene unos seis metros de longitud, aunque la zona destinada a vivienda ocupa aproximadamente 4,30 metros de largo, dos metros de ancho y 2,20 metros de altura.
A pesar de sus dimensiones relativamente reducidas, el interior está equipado para desarrollar una vida cotidiana prácticamente normal. Dispone de cocina, horno, fuegos de gas, fregadero y frigorífico. Para aprovechar mejor el tiempo y reducir las tareas diarias, Íñigo suele preparar suficiente comida para dos comidas de una sola vez. Uno de los aspectos fundamentales para poder mantenerse durante varios días sin necesidad de acudir continuamente a instalaciones externas es el suministro de agua. Cuenta con un depósito de más de 100 litros, cantidad que puede durarle alrededor de diez días dependiendo del consumo. Cuando necesita reponerlo, busca fuentes o gasolineras donde pueda conseguir agua.
El sistema de gas también supone un gasto reducido. La bombona que utiliza para cocinar puede durarle aproximadamente dos meses y el coste mensual estimado ronda los tres euros. Durante los meses más fríos dispone además de una pequeña estufa de leña que proporciona suficiente calor para mantener una temperatura elevada dentro del vehículo.
Otro elemento característico de su vivienda es el baño seco. El sistema separa los residuos líquidos de los sólidos y permite reducir considerablemente los problemas relacionados con los olores. Los residuos se almacenan hasta que pueden depositarse en un contenedor convencional.
La economía detrás de una vida nómada
Una de las claves para entender cómo puede mantener este estilo de vida durante tantos años está en su trabajo. Íñigo no depende de una herencia ni se ha limitado a vivir de los ahorros que tenía cuando comenzó su aventura. Durante sus primeros viajes utilizó parte de sus ahorros mientras experimentaba con diferentes proyectos profesionales que pudiera desarrollar a través de internet. El camino no fue inmediato. Probó distintas ideas empresariales hasta encontrar una actividad que le permitió generar ingresos de manera estable. Su experiencia le llevó a adoptar una filosofía bastante directa sobre el emprendimiento: probar diferentes proyectos hasta encontrar aquel que funcione.
Actualmente, una de sus principales fuentes de ingresos es una plataforma especializada en poner en contacto a personas interesadas en camperizar sus vehículos con profesionales capaces de realizar estas transformaciones. Su propia experiencia con el camión le ha permitido conocer de primera mano las necesidades de quienes quieren convertir un vehículo en una vivienda.
¿Cuánto cuesta reformar una casa vieja de pueblo en Cantabria?
Reformar una casa vieja de pueblo en Cantabria puede ser una excelente oportunidad para recuperar una vivienda con historia, personalidad y características que difícilmente se encuentran en una construcción moderna. Las casas antiguas de piedra, las viviendas familiares que llevan años cerradas o las construcciones rurales que necesitan una rehabilitación pueden convertirse en hogares completamente renovados, pero antes de comenzar conviene conocer qué inversión puede ser necesaria. El precio final depende de muchos factores y puede variar considerablemente de una vivienda a otra.
Desde Reconk, empresa especializada en reformas y rehabilitación, explican que uno de los principales errores consiste en calcular el presupuesto únicamente multiplicando los metros cuadrados por un precio aproximado. Yoska, responsable de Reconk, señala que «dos casas con la misma superficie pueden tener presupuestos completamente diferentes. Una puede necesitar únicamente una actualización interior y otra puede requerir tejado, instalaciones, suelos, paredes y actuaciones estructurales». Por eso, antes de establecer una cantidad definitiva resulta imprescindible conocer el estado real del inmueble.
Esto significa que reformar una casa de pueblo de unos 100 metros cuadrados podría suponer aproximadamente entre 60.000 y 90.000 euros cuando se trata de una reforma importante, aunque el presupuesto puede aumentar si aparecen problemas estructurales o se eligen materiales y acabados de mayor calidad. En una vivienda de 150 metros cuadrados, una reforma integral podría situarse aproximadamente entre 90.000 y 135.000 euros, siempre dependiendo del estado de partida.
Estas cifras deben entenderse únicamente como una orientación inicial. En una casa antigua es especialmente complicado establecer un precio definitivo sin realizar una inspección previa, porque muchos de los problemas que más encarecen una rehabilitación permanecen ocultos hasta que comienza la obra.
El tejado es una de las partidas más importantes
Uno de los primeros elementos que conviene revisar en una casa vieja de pueblo es el tejado. En Cantabria, donde las condiciones meteorológicas hacen que las cubiertas estén especialmente expuestas a la humedad y a las precipitaciones, una cubierta deteriorada puede convertirse en uno de los principales problemas de la vivienda.
Una cubierta puede necesitar simplemente la sustitución de algunas tejas y determinadas reparaciones, pero también puede presentar problemas mucho más importantes. Cuando existen filtraciones prolongadas, elementos de madera deteriorados, problemas de impermeabilización o una estructura que necesita ser reconstruida, el presupuesto puede aumentar considerablemente.
Yoska, de Reconk, explica que «el tejado es una de las primeras cosas que hay que comprobar. Si la cubierta tiene problemas, hay que solucionarlos antes de invertir en los interiores porque una filtración puede terminar afectando a paredes, techos, suelos e instalaciones».
Las humedades pueden aumentar el presupuesto
Las humedades son otro de los problemas habituales en las casas antiguas. Una vivienda que ha permanecido cerrada durante años puede acumular problemas de condensación, filtraciones o humedades por capilaridad. En las construcciones tradicionales también es posible encontrar soluciones de impermeabilización antiguas que ya no funcionan correctamente.
Antes de pintar una pared afectada por humedad es necesario determinar cuál es el origen del problema. Si simplemente se cubre la mancha sin solucionar la causa, es probable que vuelva a aparecer y termine dañando los nuevos revestimientos.
«Una humedad no se arregla simplemente pintando encima», explica Yoska. «Hay que averiguar de dónde procede y valorar qué solución necesita cada casa. En una vivienda antigua esto es especialmente importante porque puede haber problemas que llevan muchos años evolucionando».
Renovar la electricidad y la fontanería
Otra de las partidas que normalmente hay que tener en cuenta al reformar una casa vieja es la renovación de las instalaciones. Muchas viviendas rurales conservan instalaciones eléctricas, tuberías y sistemas de calefacción que fueron instalados hace varias décadas y que no están preparados para el uso que actualmente hacemos de una vivienda.
La reforma integral permite renovar estos elementos antes de cerrar paredes y suelos. La instalación eléctrica debe adaptarse a las necesidades actuales, mientras que las tuberías deben revisarse para comprobar su estado y evitar problemas futuros. También puede ser el momento adecuado para plantear sistemas de calefacción, climatización y agua caliente más eficientes.
Aunque estas actuaciones no son tan visibles como una cocina nueva o un suelo recién colocado, son fundamentales para que la vivienda pueda funcionar correctamente durante muchos años.
Cambiar la distribución para aprovechar mejor la casa
Las casas antiguas de pueblo suelen tener una distribución que responde a las necesidades de la época en la que fueron construidas. Habitaciones independientes, pasillos largos, cocinas pequeñas o espacios que actualmente tienen poco uso pueden hacer que una vivienda de muchos metros cuadrados resulte menos práctica de lo esperado.
Una reforma permite redistribuir los espacios para conseguir una casa mucho más cómoda. En determinados proyectos puede ser interesante eliminar tabiques, crear espacios abiertos o utilizar sistemas como el pladur para realizar nuevas divisiones interiores.
Desde Reconk explican que no siempre es necesario modificar toda la vivienda. «No hay que cambiar una distribución porque sí. Lo importante es estudiar cómo se va a utilizar la casa y conseguir que los metros disponibles sean realmente útiles», afirma Yoska.
Conservar la piedra y otros elementos originales
Una de las grandes ventajas de reformar una casa antigua es la posibilidad de conservar elementos originales que aportan carácter al inmueble. Muros de piedra, vigas de madera, puertas antiguas o determinados elementos de la arquitectura tradicional pueden integrarse perfectamente en una reforma moderna.
No obstante, conservar estos elementos no significa necesariamente que la obra sea más barata. Restaurar una viga antigua, recuperar una pared de piedra o reparar determinados elementos tradicionales puede requerir un trabajo especializado. La decisión debe tomarse después de comprobar el estado de cada elemento y valorar si su conservación resulta técnica y económicamente viable.
«Hay elementos de una casa antigua que merece mucho la pena conservar porque son los que le dan personalidad», comenta Yoska. «Pero siempre hay que comprobar primero que puedan recuperarse correctamente».
Mejorar el aislamiento y las ventanas
El aislamiento es otro de los aspectos que merece especial atención cuando se rehabilita una vivienda antigua. Una casa puede tener paredes gruesas y una construcción tradicional, pero eso no significa que sea energéticamente eficiente.
Las ventanas antiguas, los cerramientos deteriorados o la ausencia de aislamiento pueden provocar pérdidas de calor durante el invierno y dificultar el mantenimiento de una temperatura agradable en el interior.
Aprovechar la reforma para mejorar ventanas, cerramientos y aislamiento puede aumentar la inversión inicial, pero también permite conseguir una vivienda mucho más confortable y eficiente. En una casa que vaya a utilizarse como residencia habitual, estas actuaciones pueden tener una importancia considerable.
No todo el presupuesto debe destinarse a los acabados
Cuando se reforma una casa antigua existe una tendencia lógica a pensar primero en la cocina, los baños, los suelos, las puertas o la pintura. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, es mucho más importante solucionar primero los problemas constructivos.
Una cocina espectacular no sirve de mucho si la cubierta continúa teniendo filtraciones. Del mismo modo, instalar un suelo de alta calidad no tiene sentido si debajo existen problemas de humedad o una instalación que necesita ser sustituida.
Por eso, en Reconk consideran fundamental establecer prioridades. «Primero hay que conseguir que la casa esté bien estructuralmente y que las instalaciones funcionen correctamente. Después ya podemos decidir cómo queremos que sea estéticamente», explica Yoska.
¿Cuánto dinero conviene reservar para imprevistos?
Una casa antigua siempre puede esconder alguna sorpresa. Durante una demolición pueden aparecer vigas deterioradas, tuberías antiguas, problemas de humedad, suelos que necesitan ser sustituidos o zonas que requieren una actuación que no era visible durante la primera visita.
Por este motivo, es recomendable no gastar absolutamente todo el presupuesto disponible en los trabajos previstos inicialmente. Contar con un margen económico para imprevistos permite afrontar modificaciones necesarias sin tener que paralizar la obra o renunciar a actuaciones importantes.
Una valoración profesional previa puede reducir considerablemente este riesgo, aunque ninguna inspección puede garantizar que una vivienda con décadas de antigüedad no vaya a presentar alguna sorpresa durante la reforma.
¿Merece la pena reformar una casa vieja de pueblo en Cantabria?
En muchos casos sí. Una casa antigua puede ofrecer una superficie considerable, terreno, elementos arquitectónicos tradicionales y una personalidad que sería muy difícil conseguir en una vivienda nueva. La clave está en conocer su estado antes de tomar la decisión y calcular correctamente cuánto será necesario invertir.
Desde Reconk consideran que cada vivienda debe estudiarse de forma individual. «Una casa vieja no tiene por qué ser una mala inversión. Puede ser todo lo contrario si tiene una buena estructura, una ubicación que interesa al propietario y posibilidades de rehabilitación», explica Yoska. «Lo importante es saber qué tenemos delante antes de empezar».
Reformar una casa vieja de pueblo en Cantabria puede suponer una inversión de varias decenas de miles de euros y superar los 100.000 euros cuando se trata de una rehabilitación integral de una vivienda grande o con problemas importantes. El estado del tejado, las humedades, las instalaciones, la estructura, la distribución, el aislamiento y los acabados son los factores que terminarán determinando el presupuesto.
Por eso, antes de comprar una vivienda antigua pensando que su bajo precio supone automáticamente una oportunidad, lo más recomendable es estudiar también el coste de la rehabilitación. Con una valoración profesional y una planificación adecuada, una casa vieja de pueblo puede transformarse en una vivienda completamente renovada, confortable y eficiente sin perder la personalidad y los elementos tradicionales que hacen que este tipo de inmuebles sean tan atractivos.




























