Es un auténtico espejismo. Dos individuos están peleando como varones en la calle cuando los allegados del que pierde se involucran de pronto y la cosa se va de las manos.
Esto nos recuerda que no deberíamos intervenir cuando son dos personas las que están peleando en igualdad. El que pierde es el primero que tiene que reconocer que ha perdido y se acabó. Pero a partir de ese momento intervienen sobre todo otros dos personajes que lo ponen todo muchísimo peor y uno de ellos la emprende a golpes contra el otro coche con un extintor. Este ataque fue imitado por los contrarios, que ni cortos ni perezosos rompieron la luna trasera del coche de los otros agresores.
Los golpes al extintor no hacen otra cosa que accionarlo de forma espectacular en medio de la calle y uno de estos púgiles aprovecha la circunstancia para rociar a sus enemigos, incluso dentro de su propio coche. De nuevo este acto no queda sin venganza y los que han recibido esa última agresión cogen el extintor e intentan estampárselo en la cabeza a sus contrarios, lo cual puede tener consecuencias gravísimas e incluso puede provocar la muerte inmediata por semejante golpe. Y la cuestión es que realmente aciertan uno de estos golpes demoledores en el cráneo de uno de los enemigos.
Afortunadamente el extintor estaba ya vacío para entonces, porque de lo contrario le hubiera podido romper la cabeza con una facilidad brutal, aunque también hay que reconocer que no se hubiera podido blandir semejante arma contundente con tanta fuerza si no hubiera estado vacío. Pero de todos modos es un golpe fortísimo e irracional que puede terminar con uno en la tumba y el otro en la cárcel.
El resultado de la refriega no puede ser más lamentable. Dos grupos de inconscientes que tendrán que ir al taller con sus respectivos coches y uno de ellos pasando antes por el hospital para que le miren a ver cómo está esa cabeza después de semejante golpe con un extintor. Un recordatorio más de que no debemos entrar en este tipo de confrontaciones de ninguna manera y mucho menos acudir a objetos contundentes para un resultado que puede ser terrible.



























