La verdad es que se te ponían los pelos como escarpias al escucharle, pero amigos míos policías ya me habían avisado de lo que estaba pasando en la antaño próspera y tranquila capital del Besaya. La ciudad obrera y burguesa que fue, paradigma del bienestar económico e industrial de nuestra región, con una gran oferta cultural y gastronómica y enclavada en un auténtico cruce de caminos del Norte es ahora una favela de mal gusto en la que todo tipo de desarraigados se buscan la vida de la peor manera posible.

Una chica que venía del hospital porque le habían violado hacía un año
Ayer mismo asesinaron a uno en Vargas, dentro de un bar. Y no hace tanto llevé en el taxi a una chica que venía del hospital porque le habían violado hacía un año. Está la cosa que arde y más en el tema de las mujeres, que son las víctimas propiciatorias de esta gentuza. Yo llevo muchos años trabajando de taxista en la noche de torrelaveguense y he visto de todo. A menudo se te presentan clientes que sabes que te van a dar problemas desde el primer minuto y no los quieres ni subir al coche porque sabes que no te van a pagar o que incluso te pueden agredir. La droga está detrás del 95% de todos estos problemas me pregunto qué va a pasar dentro de 10 años cuando todos los jóvenes que se están drogando ahora con todo tipo de sustancias lleguen a una edad en la que el destrozo sea más que palpable. Tengo ex compañeros de trabajo de la Firestone de Torrelavega que están en el Padre Menni, una institución para gente con problemas de tipo mental y psíquico y todo esto, y todo por culpa de las malditas drogas.
Recordamos que un policía de Torrelavega nos contaba hace poco en confidencia que prácticamente todos los fines de semana hay alguna violación y los tiroteos no son ya nada raro en uno de los peores puntos negros del paraíso multicultural que nos venden Felipe VI o el PSOE. Para que luego venga a Casares y otros pintamonas a vendernos todavía más su nunca del todo bien vendido paraíso.


🚨 Suceso en la Nueva Ciudad (Avda. Cantabria).
Al parecer, alguien intentó robar un coche aparcado y, por motivos que se desconocen, el vehículo acabó empotrado contra unos garajes.
Si alguien vio algo, que avise a la Policía.
Mantenimiento y conservación de espacios públicos en Cantabria
A todo esto se une la falta de seguridad en otros ámbitos, con accidentes que suelen ser evitables. Lo ocurrido en Torrelavega es una auténtica tragedia y, por desgracia, vuelve a demostrar que un río puede parecer tranquilo desde fuera y convertirse en una trampa en cuestión de segundos. El joven, de 18 años, desapareció mientras se bañaba en la confluencia de los ríos Saja y Besaya, en la zona de La Lechera. Según las primeras informaciones, se encontraba con amigos en una zona profunda y terminó hundiéndose. Algunos medios apuntan además a que no sabía nadar.

Si Carlos Osma, desde una empresa dedicada al mantenimiento y conservación de espacios públicos en Cantabria, hablara sobre esto, seguramente lo enfocaría desde la prevención y desde la realidad que se vive cada verano en ríos y zonas fluviales de la región:
Hay una idea equivocada muy extendida: la gente cree que un río es más seguro que el mar porque no hay olas. Y eso es completamente falso. En Cantabria vemos continuamente zonas fluviales donde el agua parece calmada pero hay pozas profundas, corrientes por debajo, cambios bruscos de temperatura y fondos irregulares con barro o piedras que pueden bloquearte los pies.
Además, cuando llegan días de calor fuerte, como estos últimos, mucha gente se lanza al agua sin conocer el sitio. El cuerpo viene acalorado, la respiración va acelerada y el cambio térmico puede provocar mareos, bloqueos musculares o pérdida de fuerza en segundos. A eso súmale el pánico de quien no domina la natación, y el desenlace puede ser terrible. Nosotros, trabajando en conservación de espacios públicos, vemos que muchas zonas recreativas naturales no son piscinas vigiladas. No hay socorrista, no hay control de profundidad y muchas veces tampoco hay conciencia del peligro. Hay padres que dejan a los chavales bañarse donde nunca deberían entrar solos.”
También insistiría mucho en varias recomendaciones básicas que parecen simples pero salvan vidas:
No hay que meterse nunca en un río si no sabes nadar bien. Y saber nadar no es solo mantenerse a flote en una piscina; un río tiene corriente, desniveles y cansancio psicológico. Tampoco hay que tirarse de golpe a agua fría después de estar al sol, ni bañarse solo, ni hacerlo en zonas desconocidas por muy llenas de gente que estén.
Otro error habitual es confiarse porque ‘hay poca agua’. En los ríos cántabros puede haber una poza de dos metros justo al lado de una zona donde cubre por la rodilla. Y muchas veces el fondo no se ve. Si entras en pánico, incluso veinte segundos son suficientes para desaparecer bajo el agua.”
El operativo de rescate movilizó helicóptero, buzos, bomberos, Cruz Roja, Policía Local y Nacional durante más de dos horas hasta localizar el cuerpo cerca de la zona donde había entrado al agua. Y probablemente terminaría con un mensaje muy directo:
Cada verano pensamos que estas cosas les pasan a otros hasta que ocurre al lado de casa. Un río no perdona los errores pequeños. La prudencia salva más vidas que cualquier rescate.




























