La ciudad de Santander continúa consternada tras el asesinato de Paula Solanas, una joven de 27 años vinculada profesionalmente a Cruz Roja. La víctima perdió la vida el pasado viernes en su domicilio, situado en la calle Perines, en un caso que está siendo investigado como un más que presunto crimen de violencia de género. El asesino confeso (Nabil) la mató a puñaladas en su propio domicilio de Santander. Al igual que en el caso de la violación de Laredo, que ocurrió con pocas horas de diferencia, estaríamos hablando de psicópatas con un mismo origen magrebí, lo que ha encendido un acalorado debate en las redes sobre la inexistente política fronteriza que tan en evidencia ha quedado también por los graves sucesos de Ceuta.
Algunos relataron que los agentes desplazados al lugar quedaron profundamente afectados por la escena encontrada en el interior de la vivienda y no es para menos. El asesino mostró una crueldad demasiado típica en este tipo de crímenes pasionales. Al parecer, acababan de regresar de sus vacaciones juntos en Marruecos, pero la pareja no estaba bien y la ruptura fue el detonante de una venganza brutal.
Una chica joven que acababa de ser madre (con el asesino)
Además de lo que me ha impactado esta bestialidad de por sí, siendo una chica tan joven que además acababa de ser madre (con el asesino), me he dado cuenta hoy mismo de que tanto su portal como la iglesia en la que se ha celebrado el funeral no me son precisamente desconocidos. Y como no podía ser de otro modo, siendo esto un lugar donde todos mantenemos algún vínculo, al final siempre te encuentras con personas que alguna relación tenían con la triste protagonista.
El funeral ha sido multitudinario. Las muestras de dolor de tantas personas son el mejor testimonio de la bondad e inocencia de la persona que se ha ido y las circunstancias en que esto ha ocurrido no representan para nada sus vidas. La bestialidad y crueldad representan, más bien, al tarado psicópata que ha hecho esto, pero nunca a su víctima, que no tiene nada que ver con eso. Simplemente fue la víctima y nada más, pero nada menos, por lo que ciertos comentarios que la achacaban algún tipo de actuación del karma (por ser de Cruz Roja y emparejarse con un magrebí) son muy indeseables e injustos. Nadie merece nada como esto y Paula era una persona buena y generosa. Las redes sociales pueden ser muy tóxicas demasiado a menudo.
El principal investigado es su expareja, un hombre de 39 años, quien fue arrestado poco después de los hechos. Durante su declaración ante la Policía Nacional, asistido por su abogado, optó por acogerse a su derecho a no responder a las preguntas de los agentes. El detenido pasó a disposición del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Santander, donde el juez decidirá las medidas cautelares que se le impondrán. Entre las posibilidades a elegir se encontraba su ingreso en prisión provisional mientras continúa la investigación.
Las primeras pesquisas apuntan a que el crimen pudo producirse tras la reciente ruptura sentimental de la pareja, que había mantenido una relación durante aproximadamente cuatro años. Ambos tenían un hijo de pocos meses. Según explicó el padre de la joven, la separación se había producido poco antes de los hechos.
Álex, instructor de defensa policial en Santander
Álex, instructor de defensa policial en Santander, lo resume de forma clara: «En un enfrentamiento con un arma blanca no hay soluciones mágicas. Incluso profesionales muy entrenados pueden resultar heridos de muerte en cuestión de segundos«. Según explica, un cuchillo convierte cualquier agresión en una situación de altísimo riesgo, ya que la distancia se cierra muy rápido y basta un solo movimiento para provocar lesiones graves.

Quien nunca ha recibido formación suele imaginar que desarmar a una persona con un cuchillo es una maniobra relativamente sencilla. El cine ha contribuido mucho a esa falsa sensación de control. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
Durante los entrenamientos, los alumnos comprueban que intentar bloquear o desarmar a un agresor es mucho más difícil de lo que parece. La velocidad, la adrenalina, el estrés y la imprevisibilidad del atacante hacen que las técnicas sean complejas de ejecutar cuando la situación es real. Por eso, Álex insiste en que la prioridad nunca debe ser «ganar la pelea«, sino sobrevivir. Siempre que exista la posibilidad, la mejor decisión es mantener la distancia, buscar una vía de escape y avisar a los servicios de emergencia. La formación en defensa personal no pretende convertir a nadie en un héroe, sino ayudar a comprender el peligro real de estas agresiones y a tomar decisiones que aumenten las posibilidades de salir con vida.
«El mejor enfrentamiento con un cuchillo es el que consigues evitar, por ejemplo, huyendo de la mejor manera posible o saliendo de la situación sospechosa antes de que empiece«. Esto concluye el instructor, una idea que resume el principio básico que se transmite en cualquier formación seria de defensa policial y defensa personal.

Alex no quiere que nadie se llame a engaño y te cuenta la realidad tozuda con una sonrisa sardónica que viene de la experiencia real de quien ha sido golpeado y apuñalado y hasta encarcelado injustamente por trabajar en seguridad privada y como portero de locales de fiesta:
Si alguien os saca un cuchillo, para qué mentir, muchas veces saldréis pinchados. Es casi seguro que vais a salir con cortes y pinchazos de una agresión de este tipo. Lo que nosotros enseñamos aquí es a salir vivos y ganar tiempo para poder huir o permitir que tus familiares puedan escapar. Salir bien parados de estas situaciones no es nada sencillo, pero nada podrá salir nunca si nunca hemos entrenado en condiciones. Y entrenar nos mantiene en forma y es una manera de relacionarnos y sacar las toxinas y el estrés de la semana. Es importante y en especial para mujeres y miembros de los cuerpos de seguridad pública y privada.
La investigación sigue abierta por el asesinato de Paula, aunque Nabil reconoció su autoría
Uno de los elementos que facilitó la actuación policial fue que el propio sospechoso comunicó lo ocurrido a los servicios de emergencia y reconoció inicialmente su implicación. A pesar de ello, los especialistas de la Policía Científica continúan examinando la vivienda para reconstruir con precisión lo sucedido y recopilar todas las pruebas necesarias. Cuando los agentes y los sanitarios llegaron al domicilio encontraron a la joven con heridas de extrema gravedad, compatibles con un ataque realizado con un arma blanca. Aunque los equipos médicos intentaron asistirla, únicamente pudieron certificar su fallecimiento. El presunto agresor fue detenido en el mismo lugar.
La muerte de Paula ha provocado una profunda conmoción entre quienes la conocían. La joven desarrollaba su labor en Cruz Roja, donde participaba en programas de sensibilización y prevención de la violencia de género dirigidos a menores y adolescentes. Vecinos de la zona también mostraron su consternación por lo sucedido. Mientras continúan las diligencias judiciales y policiales, familiares, amigos y compañeros de trabajo siguen mostrando públicamente su dolor y reclamando justicia por la muerte de la joven, en un nuevo caso que vuelve a poner el foco sobre la violencia machista en España, pero también (para muchísimas personas) la escasa eficacia de las medidas de control en las fronteras para mantener fuera de nuestras vidas a este tipo de gentuza. El hecho de que esta desgracia haya ocurrido justo antes de una brutal violación en Laredo, a manos de un argelino, refuerza esta visión de tantos ciudadanos, que se han expresado así en las redes sociales, porque en ambos casos la etnicidad de los criminales era magrebí.



























