Lo que viene ahora es una historia muy real que ha llegado a mis oídos y que me llena de preocupación por varias personas que podrían compartir un mismo destino común de enfermedad y problemas graves por no tomarse en serio algo tan sagrado y tan importante como la propia salud y la de los demás. No sé a dónde vamos a llegar en una sociedad en la que la gente actúa de una forma tan irresponsable, sin pensar en las consecuencias de las cosas que hacen ni siquiera cuando ya están metidos en un gran problema. Se trata de una mujer desesperada por haberse infectado de VIH en Santander que comentaba, ayer mismo, con gran dolor, su recién conocida situación y su surrealista plan de financiarse su viaje de vuelta a Colombia a base de sacarle el dinero con más sexo a hombres a los que, podemos pensar, no les va a confesar con tanta libertad su estatus de portadora de VIH.
Estamos hablando de mucho más, incluso, que de la salud. Estamos hablando de la felicidad y de la dignidad de personas que se han visto o que se pueden ver heridas en su más íntimo ser.

Todo esto me lo contaron ayer mismo y no podía guardármelo en el bolsillo, aunque sea un tema tan desagradable, que lo es. Precisamente porque es un tema desagradable creo que es hora de contarlo cuanto antes y que sirva de lección y de prevención para los demás lo que ha pasado con esta mujer y lo que todavía puede suceder si no pensamos mejor las cosas antes de actuar.
Pretendía prostituirse con hombres españoles para que la pagasen el viaje de vuelta para su país
Vamos allá con el testimonio, tal y como me lo contaron a mí:
Una mujer me contó que la madre de Andrea se había encontrado en la plaza de Cañadío con una joven colombiana que estaba llorando y decía encontrarse en una situación muy difícil. Según relató, la chica aseguraba tener VIH y necesitaba dinero para poder regresar a Colombia, además de no contar con recursos ni siquiera para comer. Al verla tan afectada, la madre de Andrea decidió darle 20 euros para ayudarla.
La joven, visiblemente desesperada, explicó entre lágrimas que sentía que le habían destrozado la vida y que su intención era reunir dinero para comprar el pasaje de vuelta a su país. Incluso llegó a decir que quería estar con varios hombres españoles para conseguir el dinero necesario para regresar a Colombia, lo que generó preocupación en quienes escucharon la historia. La propia madre de Andrea (son dos mujeres peruanas) se preguntaba con razón quiénes iban a ser las «víctimas» de semejante plan, absurdo y muy irresponsable. Esos hombres a los que esta mujer pretendía sacarles el dinero y sus potenciales parejas.
Que tengamos problemas no significa que tengamos que aumentarlos o involucrar a otros
La situación dejó inquieta a la mujer que recibió el relato, que se preguntaba quiénes podrían acabar viéndose implicados en una historia así. La conversación reflejaba una mezcla de pena por la situación de la joven y preocupación por las posibles consecuencias para otras personas inocentes.
También se comentó que, probablemente, la chica había acumulado muchos problemas antes de llegar a ese punto. La historia les fue contada con un tono de preocupación y lástima, destacando la imagen de una persona vulnerable, afectada emocionalmente y aparentemente sin recursos para salir de la situación en la que se encontraba. Pero lo primero es pensar, claro. ¿De verdad se puede salir de ninguna situación poniendo en peligro la salud de otros hombres y hasta de sus posibles parejas?

No es la única historia surrealista que he escuchado últimamente. El otro día, sin ir más lejos, un amigo me comentaba con toda naturalidad que había estado manteniendo relaciones no protegidas con ninguna chica que era positiva en VIH. Y él conocía su estatus.
La cuestión es que ella está recibiendo medicación y entonces tiene la carga indetectable, por lo que no puede contagiar fácilmente. Es por ello que he confiado en ella para mantener estas relaciones, me explicaba mi amigo, con toda la naturalidad del mundo, mientras yo me llevaba las manos a la cabeza.
Yo he tenido enfermedades de transmisión sexual como la sífilis o la gonorrea y la clamidia
Es cierto que soy de una familia de médicos y que estas cosas me hacen sufrir y preocuparme más de lo normal porque debo de tener ese espíritu y esa vocación muy metida en el ADN, pero creo que cualquiera podría preocuparse igualmente si un amigo le dice semejante cosa. Y su experiencia en este terreno no terminaba ahí:
Yo he tenido enfermedades de transmisión sexual como la sífilis o la gonorrea y la clamidia, como te conté en su momento, así como el papiloma humano, pero ahora estoy bien y estoy realizándome análisis y todo sale bien. También sabes que hace tiempo que me puse en manos de especialistas para el tratamiento de visa adicciones al alcohol o a las drogas y el sexo. Sabes mucho que me costó dejar el alcohol en primer lugar, pero esto era un paso necesario para mi tratamiento de desintoxicación total. Porque el alcohol me llamaba a las drogas y a las drogas me llevaban al sexo más temerario y más desprotegido.
José María Monge Mirallas: urólogo en Santander
Las opiniones de José María Monge Mirallas, urólogo en Santander, destacan de forma recurrente su trato cercano, su claridad al explicar los diagnósticos y la sensación de confianza que transmite a los pacientes. En diferentes reseñas publicadas en portales médicos, quienes han pasado por su consulta valoran especialmente que sea un profesional serio, humano y directo, capaz de explicar situaciones delicadas con serenidad y de hacer que el paciente se sienta acompañado durante el proceso médico.

Como digo siempre, la promiscuidad en las relaciones sexuales se está intensificando muchísimo con la proliferación de aplicaciones para ligar y con una forma de relacionarse que está muy de moda y que consiste básicamente en mantener relaciones muy fugaces. Y también está el factor de que estamos perdiendo el miedo a las enfermedades e infecciones de transmisión sexual, que siguen siendo tan problemáticas y comunes como en los años 80, cuando empezamos a tomar conciencia más en serio de todo esto. Pero por algún motivo hemos perdido ese respeto a nosotros mismos y a nuestra salud y esto lo vamos a pagar y lo estamos pagando ya con muchos casos confirmados de muchas enfermedades.
Pero las historias truculentas no terminan aquí en el tema sexual. Porque parece que todavía hay gente que ignora que teniendo sexo sin protección pueden fecundar a la mujer y que esto va a acarrear unas consecuencias que no puede pagar luego nadie cuando una de estas personas involucradas se manifiesta como un irresponsable.
Embarazos no deseados en Santander y la repetitiva peor versión del machismo de toda la vida
Y ahora contamos el caso de una mujer que se ve en la penosa situación de que esta persona a la que ella tal vez consideraba como su pareja rechaza el hijo que van a tener juntos, quiera él o no quiera. La típica situación en la que él se desentiende en absoluto de todo y solamente se ofrece para ayudar a esta mujer a buscar juntos un abortorio en el que poder deshacerse de la criatura. Algo que ella no quiere hacer de ninguna manera y no tiene por qué hacer porque además existen muchísimos recursos para no llegar a una situación que no es deseada por la madre en primer lugar.

Pero esto también pasa porque la pareja no ha conversado en primer lugar sobre la posibilidad de que ella se pueda quedar embarazada en algún momento. Porque no se tiene en cuenta que también existen las enfermedades de transmisión sexual y que ninguno somos inmunes a nada de esto.
Por lo tanto, tanto a esta chiquilla como a la mujer de la situación anterior y, en general, a todas las personas que han tenido o tienen cualquier problema de índole sexual, les queremos decir desde este medio que hay solución para todo y que no todo tiene que ser buscar uno mismo salidas que, más que eso, son auténticas locuras o fuentes de más problemas y preocupaciones. Siempre hay salida y hay que pensar con la cabeza fría y recurrir a esas personas y profesionales que nos pueden ayudar.
Y aunque parezca mentira también tengo el caso de otro amigo que no usa el preservativo nunca y se dedica a coleccionar amantes de la forma más promiscua y a la vez más irresponsable. Porque no recurrir al preservativo cuando uno mantiene varias parejas a la vez o más bien ninguna pareja de ningún tipo, sino solamente relaciones esporádicas con un montón de personas desconocidas, es jugársela a una ruleta rusa en la que puedes perjudicarte tú y también a los demás. Pero incomprensiblemente todavía existe gente que por un rato de placer es capaz de sacrificar su vida entera y su salud y la de los demás.
Un urólogo en Santander que nos explica cómo vivir más sanos y prevenir
Los urólogos son parte importantísima de esta solución a tantos problemas que pueden tratar y hasta prevenir, pero lo primero es acudir a la consulta de uno de estos médicos especializados en tan vastas áreas de nuestra salud: riñones, sistema urinario, aparato reproductor, etc.
La trayectoria profesional de José María Monge Mirallas refuerza esa percepción de solvencia que aparece en las opiniones que sobre él escriben sus paientes. Según la información publicada por su equipo médico, es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cantabria, especialista en Urología con formación MIR en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y jefe del Servicio de Urología del Hospital Sierrallana. Además, figura como Fellow of the European Board of Urology y cuenta con experiencia en actividad asistencial, docencia, investigación y publicaciones científicas dentro de la especialidad.
En los directorios médicos se le asocia con áreas como la urología oncológica, la endourología, la laparoscopia urológica y la salud sexual. Esta amplitud de campos permite que los pacientes acudan a consulta por motivos muy diversos, desde revisiones prostáticas o infecciones urinarias hasta problemas de próstata, vejiga, riñón, testículos, pene o alteraciones de la función sexual. En ese contexto, las opiniones reflejan que muchos usuarios valoran tanto el conocimiento técnico como la capacidad de transmitir calma ante problemas que pueden resultar sensibles.
Urólogos en Santander nos previenen sobre el aumento de las enfermedades de transmisión sexual
Otro punto que aparece con frecuencia en sus reseñas es la continuidad asistencial. Algunas reseñas hablan de una atención cercana y permanente, con explicaciones que ayudan a entender mejor cada paso del proceso. Para un paciente urológico, esta continuidad puede ser decisiva, ya que muchos problemas requieren revisiones, pruebas complementarias o seguimiento a medio y largo plazo. La confianza en el especialista facilita que el paciente consulte antes, siga las indicaciones médicas y no retrase síntomas que deberían ser valorados.
Las valoraciones disponibles también subrayan la importancia del trato humano. Más allá del diagnóstico o del tratamiento, los pacientes destacan la amabilidad, la seriedad y la capacidad del doctor para generar seguridad. En una consulta de urología, donde pueden abordarse temas íntimos como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, las infecciones de transmisión sexual, los problemas urinarios o las enfermedades prostáticas, esa confianza inicial puede marcar la diferencia para que la persona se exprese con naturalidad y reciba una orientación adecuada. Las opiniones médicas sobre José María Monge Mirallas, urólogo en Santander, dibujan el perfil de un especialista con amplia experiencia, buena reputación entre sus pacientes y una forma de atención basada en la claridad, la profesionalidad y la cercanía. Las reseñas consultadas coinciden en destacar que transmite tranquilidad, explica bien y ofrece un trato respetuoso, cualidades especialmente valoradas cuando se trata de problemas urológicos que pueden afectar tanto a la salud física como al bienestar emocional del paciente.
Uno de los aspectos que más se repite en las valoraciones es la combinación entre experiencia médica y trato personal. Varios pacientes señalan que el doctor Monge Mirallas no sólo ofrece una atención profesional, sino que también dedica tiempo a resolver dudas y a explicar con palabras comprensibles el problema urológico, las pruebas necesarias o el tratamiento recomendado. Esta forma de comunicar resulta especialmente importante en una especialidad como la urología, donde muchas consultas pueden generar preocupación, pudor o incertidumbre.
También nos constan opiniones relacionadas con casos complejos tratados por el doctor, como cientos de revisiones de próstata o casos de sangre en la orina, detección de tumores o procesos oncológicos y su cirugía mínimamente invasiva. Algunos pacientes afirman que se sintieron bien atendidos en momentos de gran preocupación y destacan la seguridad que les aportó recibir explicaciones claras sobre su enfermedad. En varias reseñas se menciona la profesionalidad del especialista y la tranquilidad que transmite durante el seguimiento médico.




























