Una comedia de 2004 profetizó la llegada de Pedro Sánchez como candidato diez años antes. Napoleon Dynamite es una comedia indie de 2004 sobre un adolescente rarísimo, socialmente torpe y completamente fuera de lugar, que vive en un pueblo perdido de Idaho. Su vida gira en torno a situaciones absurdas: un tío obsesionado con el pasado, un hermano friki con novia por internet y un amigo inmigrante que decide presentarse a presidente de la clase.
Esto de ganar contra todo pronóstico tiene mucho que ver con la historia real de Pedro Sánchez
Ese amigo se llama Pedro Sánchez. Sí, igual que el presidente de España actual. Y aquí viene lo curioso: la película es de 2004, muchos años antes de que Pedro Sánchez fuese presidente (2018) o siquiera candidato (2014, creo), así que la coincidencia es totalmente absurda y casi surrealista. En la historia, Pedro es un chaval tranquilo, pero decidido, que contra todo pronóstico, se presenta a las elecciones del instituto y acaba ganando gracias a la ayuda de Napoleon, que protagoniza una escena de baile ridícula pero icónica. Mientras tanto, la película va encadenando situaciones incómodas, humor raro y personajes excéntricos que convierten lo cotidiano en algo completamente extraño.
Esto de ganar contra todo pronóstico tiene mucho que ver con la historia real de Pedro Sánchez, que tuvo un camino tortuoso por delante hasta llegar a sentarse en La Moncloa. Ganando frente a todo pronóstico cuando le votaban tan poco y mantenía un perfil que causaba más risa o pena que verdaderas expectativas de triunfar. Y encima de todo, lo echaron de su propio partido, iniciando así aquel absurdo viaje en coche por España tras el que fue de nuevo reelegido, no recuerdo muy bien cómo.

Y como momento cumbre llegó su inicio como presidente, que llegó cuando en otro momento surrealista Rajoy le regaló el puesto, tras dejarlo abandonado en un escaño, junto al bolso de la otra pájara (Soraya).
La gracia de todo esto es que, dentro de una historia deliberadamente absurda y llena de personajes “raros”, aparece un nombre totalmente normal… que años después se convierte en uno de los nombres más conocidos de la política española. Es una de esas casualidades que parecen inventadas, pero no: simplemente, alguien en 2004 llamó así a un personaje sin imaginar lo que vendría después. Una comedia de culto sobre inadaptados con una coincidencia histórica que no creo que sea casual y que hoy la hace todavía más surrealista y que se hace difícil de encajar como una casualidad.

¿Fue también Abascal pronosticado como candidato fallido en Airbag, a finales de los 90?
Hablamos ahora de otro esbirro del Poder, como el anterior, que ocupa un papel mucho más triste en la película bien triste de una vida dedicada a fracasar constantemente en sus infinitas candidaturas a elecciones que pierde sin remedio de forma casi anual. Es muy penoso y por razones diferentes a las del anterior, que ostenta el récord de ser el más insultado y amenazado por su propio pueblo en España.
El candidato se postula como un resistente en soledad de los valores de la derecha más extrema frente a las plagas sociales que sufre España. Él mismo se victimiza en los telediarios en los que aparece en la película, diciendo que en realidad le persiguen por ser el único que lucha contra la droga, la delincuencia o la inmigración ilegal, que por el año de la película (1997) no estaba ni mucho menos entre las principales preocupaciones de los españoles. Sin embargo, el motivo real de su dimisión, al fin, es una acusación por pederastia que se ve en la trama que es auténtica.

Como Abascal, este candidato ficticio se llama Santiago y es del Norte, siendo su abuela gallega, como lo es el Candidato Paiño. Por cierto: uno de los epítetos con los que Sánchez ha ridiculizado a Abascal es llamándolo señor candidato. Ahí lo dejo.



























