Dos aventureros intentan reclamar a su abogado el pago de unos impuestos que de todas formas tenían que pagar porque al igual que queremos todos, pero con los límites que impone la lógica de no salir investigados y sancionados, estos señores pretendían engañar a Hacienda tras la venta de una vivienda. Y así se lo han hecho constar a este abogado mediante una demanda por responsabilidad civil en la que le reclaman el haber valorado la casa por sólo un porcentaje por encima de su valor catastral, en el momento de fallecer su padre, lo que les ha supuesto según ellos un perjuicio economico por tener que pagar ahora más impuestos por ese margen de ganancia.
Me piden 40.000 euros, pero el seguro que tengo no se los va a pagar en la vida
¡Felicidades! ¡Se llama Hacienda y sí, tenéis razón, es un ente comilón que se queda con un porcentaje cada vez más alto de todo lo que en teoría ganamos en el curro, en una venta o en una herencia! ¡Bienvenidos a la realidad!
Me piden 40.000 euros, pero el seguro que tengo no se los va a pagar en la vida. Es imposible. La valoración era correcta en todos los aspectos, explica el abogado, sorprendido por la desfachatez de estos clientes, que antes que nada eran supuestos amigos suyos.
No les recomendé una cosa diferente a la que yo hubiera hecho conmigo mismo ni les hubiera recomendado otra cosa a mi propio hermano si me preguntase.
Es un caso más típico de lo que parece porque todos sabemos que cualquier persona está capacitada para asesorarse a sí misma en derecho y hacer el ridículo de la forma más notoria en cualquier juzgado, pero para eso no hace falta ir a ningún abogado ni mucho menos al mejor abogado de Santander para luego tener que estar reclamándole a esa persona después de que te ha dado una excelente asesoría.

Nunca podemos nunca demostrar lo que hubiera pasado si no se nos hubiera hecho caso
El problema que tenemos muchas veces los abogados y creo que otros profesionales también es que no podemos nunca, porque nadie puede hacerlo, demostrar lo que hubiera pasado si no se nos hubiera hecho caso. Es decir: al final, sólo vemos lo que realmente ha pasado porque hemos seguido un camino, que es el que nos aconseja la gente que sabe, pero no vemos lo que hubiera pasado si hubiéramos seguido el camino contrario.
El abogado sostiene que resulta imposible afirmar que, en el momento de tramitar la herencia, pudiera conocerse el precio al que el inmueble sería vendido tiempo después. Además, explica que, aunque hipotéticamente se hubiera sabido, la operación seguiría generando una ganancia patrimonial, ya que entre la fecha del fallecimiento del padre y la venta de la vivienda transcurrieron aproximadamente dos años, periodo en el que el mercado inmobiliario experimentó una revalorización generalizada que estima, como mínimo, en un 30 %.

Según expone, el valor que debe declararse en el Impuesto de Sucesiones es el existente en la fecha del fallecimiento del causante, no cuando los sucesores deciden que se va a realizar la venta, por lo que cualquier incremento posterior del precio del inmueble constituye una plusvalía derivada de esa revalorización del mercado. «No sé por donde cogerlo«, afirma, al referirse a la reclamación que se le plantea.
¿Qué hubiera pasado si por valorar el inmueble por encima de lo debido les viene una inspección de Hacienda y son sancionados?
¿Será que un abogado experto en herencias y sucesiones, además de no asesorarte en condiciones para aplicar la Ley y no caer en inspecciones de Hacienda y sanciones, tiene que ser capaz de adivinar cuándo y en qué porcentajes van a subir los precios de las cosas? ¿Qué hubiera pasado si por valorar el inmueble por encima de lo debido, como estos señores querían, les viene una inspección de Hacienda y son sancionados? ¿También sería esto una causa para demandar a tu abogado?
Más allá del aspecto técnico, el letrado reconoce que la situación le ha afectado en el plano personal. Explica que, tras casi dieciocho años de ejercicio profesional, ésta sería la primera demanda por presunta responsabilidad profesional que recibe, y que proviene precisamente de una familia hacia la que asegura haber sentido una especial cercanía. Relata que la madre de los hermanos falleció y que, posteriormente, también murió el padre, dejando huérfanos a tres personas jóvenes de una edad similar a la suya. «Sentía cierta empatía por ellos«, explica, motivo por el que asegura haberles prestado una atención especial e incluso haber reducido sus honorarios.
El abogado añade que, durante una reunión mantenida hace dos meses con una de las hermanas en su despacho, le expresó precisamente ese sentimiento de implicación personal. Sin embargo, asegura que la respuesta que recibió fue tajante: «Eso da igual». Asimismo, afirma disponer de una grabación de aquella conversación. En ella, según relata, Juan Carlos también le habría manifestado que no debía tomarse la reclamación como algo personal porque eran «solo negocios«, llegando incluso a utilizar la expresión en inglés «Just business«. Un detalle que le hizo especial gracia dentro de que no le hacía ninguna gracia nada de esto, pero es que se diría que el cine ha hecho mucho daño a mucha gente al final.



























