En este caso, las aventuras de estos protagonistas verdaderos tuvieron por escenario la exótica corte de Tamerlán, en Asia Central. Un territorio muy misterioso y lejano para nosotros, pero que por razones diplomáticas fue muy importante para la corte castellana debido al peligro que los turcos suponían para toda la cristiandad europea. En ese sentido, la búsqueda de alianzas en los lugares más remotos se convirtió en una necesidad y el único nombre que resonaba en ese momento como gran vencedor de los turcos era el del mítico líder Tamerlán.
El sacerdote extremeño, que cuenta con una larga y fructífera carrera como autor de novelas históricas, tiene también una vida interesante a sus espaldas porque antes de encontrar su verdadera vocación fue juez. Y luego también hay un detalle muy curioso porque el obispo de su diócesis le incitó a escribir novelas históricas como una posible vía más de llegar a un público más diverso con la Palabra de Dios, dispensándole de la vida parroquial común de cualquier sacerdote normal en España.
Dotado de una gran inteligencia y cultura, Sánchez Adalid no es sin embargo ningún pedante. Es un gran comunicador que resulta divertido en lo que cuenta y siempre tiene anécdotas y explicaciones muy interesantes que hacen de la historia lo que de verdad debería ser: una de las asignaturas más divertidas y humanas y enriquecedoras que podemos aprender en la vida. Y si es además contada por personas que tienen la presencia de Dios en su alma, pues mucho mejor.
























