Es un espejismo: un turismo pequeño, pero que no deja de ser un coche, aparcado dentro de una vivienda en el centro de Santander. Y aquí no hay ninguna IA de por medio, os lo podemos asegurar, luego, ¿cómo habrá llegado hasta allí?
¿Lo subieron a pulso por la escalera? No parece muy probable.
Tampoco cabe en el ascensor.
¿Construyeron la casa sin darse cuenta de que había un coche aparcado en un segundo o tercer piso? Claramente no.
¿Algún listo vio la ventana abierta y aparcó en la casa aprovechando que sus habitantes no estaban o se encontraban dormidos? Es posible, claro, si vives en un mundo paralelo sin gravedad.
Pero no.
La realidad es mucho más simple que todo eso.
Lo que estás viendo es un espejismo verdadero. Un reflejo. El coche está aparcado en la calle y se ha reflejado en la ventana, pero con tanta nitidez que parece que está dentro.
Moraleja: no creas todo lo que ves ni lo que lees y ponlo todo en duda. Pendejo.
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