Santander huele a pis y a marrano y está todo hecho una pocilga. Y nadie hace nada. Y dentro de todo ese conjunto, la marranada que tiene montada algunas personas en situación de calle en la plaza de Velarde en el medio de Santander es verdaderamente insólita y tiene poco que envidiar a la enorme marranada que se está organizando en Ceuta. Y en ambos casos tenemos unas autoridades que permiten y fomentan este tipo de situaciones lamentables, pero que son muy fáciles de evitar y que por alguna razón no hacen esa labor fundamental de su gestión política.

Los vecinos de Santander pasan por esta zona emblemática de la ciudad tapándose la nariz
Los vecinos de Santander pasan por esta zona emblemática de la ciudad tapándose la nariz por el olor asqueroso que produce el tener un campamento permanente de personas que evidentemente no están en sus cabales y de las cuales nadie se ocupa, pero todos tenemos que sufrir sus lindezas y empezando por ellos mismos. Porque no es nada normal que estas personas puedan estar en la calle haciendo un esperpento de ellos mismos, molestando la convivencia normal de una ciudad donde tienen que vivir personas normales también, y yo creo que los manicomios también están para algo. Porque definitivamente no es normal tener a personas así de tiradas en la calle sin hacer nada mientras nuestros respectivos gobiernos se dedican a sacarnos los cuartos para repartir paguitas a personas que pueden trabajar perfectamente. Y eso cuando no se meten en nuestra vida directamente a ver lo que hacemos o no hacemos y a ver lo que pensamos y a ver si nos hemos inyectado o no alguna de sus historias.
Por cierto. Todavía queda un mes para que comience el otoño, pero los árboles de los paseos de Santander ya están perdiendo algunas hojas y el Ayuntamiento debería proceder a su recogida. Ahora mismo, pasear por la Alameda de Oviedo se ha convertido en un peligro, ya que hay hojas secas por todos lados. Y si acabas de bajar del autobús y quieres subir las escaleras, tienes que tener mucho cuidado para no resbalar y acabar en el suelo. Esperemos que pronto se proceda a su limpieza y recogida para evitar posibles accidentes.


























