Por lo que hemos podido recabar en esta redacción, cierto anormal que ha liado una movida gordísima en la salida de Suances, con el resultado de una persona muerta y otra que no se sabe si es mejor que sobreviva, debido a las enormes consecuencias que ha tenido el accidente para ella (es una pobre muchacha de 20 años), no empezó ayer a hacer el cafre de esta manera y a exponer la vida de los demás y a saltarse todas las normas y todas las leyes.
Las consecuencias que puede tener el acompañar a ciertos individuos en ningún momento
Según se cuenta en la tierruca, de la que procede el héroe de la semana, el currículum de este presunto personaje es digno de no admiración y al parecer pudo haber saltado ya a la fama por dejar un cochazo de los suyos tirado en medio de las Dunas de Liencres. Pero es que es mejor que no salgas de casa en ese plan, nunca, porque sales carísimo y no solamente a tu rico papá.
Hasta que no tengamos unas leyes que castiguen de verdad a los delincuentes e irresponsables que nos hacen la vida amarga a los demás esto no va a cambiar, pero esta situación también tiene que servir de recordatorio para todo el mundo sobre las consecuencias que puede tener el acompañar a ciertos individuos en ningún momento. Porque yo estoy seguro de que este personaje no ha obligado a punta de pistola a otros cinco señores a subirse con él a un coche en el que solamente pueden ir cuatro. Yo estoy más bien convencido de que esas otras cinco personas incumplieron junto al conductor todas esas normas de tráfico que se han saltado con tan graves consecuencias para ellos mismos.
Porque reírle la gracia al que lo hace mal e incluso acompañarle en su torpe viaje es lo peor que se puede hacer con ciertos irresponsables, sin sentido común ni empatía y sin tan siquiera la inteligencia mínima para terminar de pasar el día. Es muy grave lo que ha sucedido ayer y encima el tipo se largó corriendo y dejó a sus colegas ahí tirados.
Luego hay que ver cuando se declaran insolventes y dejan a las víctimas completamente a la intemperie
Estamos hablando de gentuza auténtica que se piensan que porque tienen dinero pueden hacer lo que les dé la gana y muchas veces hasta sin dinero, porque luego hay que ver cuando se declaran insolventes y dejan a las víctimas completamente a la intemperie. Son cosas que suelen suceder. Y es que la reparación económica de la víctima es un tema aparte que en gran número de casos no se produce para nada, por esta insolvencia de los personajes y por la incapacidad de nuestro sistema judicial de exigir a nadie de nada cuando solamente nos controlan y nos exigen a los currantes que hacemos las cosas bien. A los vagos y maleantes y a los millonarios pufistas que lo tienen todo a nombre de otros no les suele pasar nada en ese sentido y muchas veces en ningún sentido. Tengamos en cuenta además que en un país con una mentalidad de pobres como tenemos en España las indemnizaciones a las víctimas de cualquier cosa son ridículas, como sucedió con una señora a la que quemaron vivan un cajero automático en Cataluña y que al final resultó ser más barata que el cajero mismo y otros elementos del mobiliario urbano. Es que es ridículo lo que vale la vida humana en España y cómo se protege.
No tenemos ningún derecho y solamente obligaciones, pero los más ingenuos se dedican a reclamar derechos absurdos e inexistentes para colectivos que sólo existen en su imaginación, mientras que los verdaderos derechos de los currantes o de los niños o de las víctimas del crimen y de otros verdaderos colectivos de agraviados permanecemos en la más absoluta indefensión. Es que nos puede pasar cualquier cosa y luego encima parece que tendremos que vivir de la beneficencia.
Y todo viene de esa mentalidad de pobres y baratos que ya tiene la sociedad española de por sí. Siempre obsesionados con el dinero y a la vez con muy poco respeto por ellos mismos y por su dinero y por lo que valen las cosas. Una eterna paradoja y contradicción que sólo entienden los que se pasan la vida justificando este régimen político tan absurdo y desgraciado que no hay por donde cogerlo. Como se dice en la película de Alatriste, ser pobre en España siempre ha salido muy caro. Y como se dice en la película de asesinato en 8 milímetros, protagonizada por Joaquín Phoenix y Nicolas Cage, y basada en el triple crimen de Alcácer, solamente hay dos realidades en la vida: siempre hay una víctima e intenta no ser tú la víctima.


























