La sanidad pública está cada vez peor. Pagamos los impuestos más altos de nuestra historia y recibimos los servicios peores de todos los tiempos y esto es culpa de los políticos que gestionan este tema y que no cambian su forma de proceder sean del partido que sean. En pocas palabras, se diría que la verdadera culpa es de toda esa gente que va a votar todavía a cualquier partido y que son cómplices en el despiporre que tenemos encima, para empezar, con un sistema sanitario que ha sido completamente desbordado por las circunstancias.
Pero el currante anónimo que simplemente sufre los excesos de este Régimen como cualquiera no tiene la culpa de nada de esto y hablo por mí:
Yo no tengo la culpa de que seamos cada vez más gente en este país porque aquí se admite a todo el mundo, aunque luego no les dejen trabajar en regla y cotizar y todo eso.
Yo no tengo la culpa de que haya unos políticos a los mandos que no tienen ninguna experiencia previa en gestionar nada y que en todo caso lo hacen para ellos mismos y según las directrices que reciben de sus jefes superiores.
Yo no tengo la culpa de que tantas personas irresponsables abusen del sistema de salud yendo al médico o a urgencias por cualquier cosa por la simple razón de que es gratis, que no lo es, cuando la realidad es que nos cuesta un montón de dinero a todos los españoles para que luego, cuando realmente necesitas ir a que te vea un médico, recibes es un trato que sólo se puede considerar como vejatorio. Malos tratos y esperas eternas por parte de una administración que ha demostrado durante demasiadas décadas que no pueden ocuparse de algo tan delicado como la salud pública.

Es como tener a Mohamed VI el Multimillonario reclamando unas ciudades y unos territorios contra los que está constantemente utilizando la guerra más sucia que pueda haber y lanzando literalmente contra esos territorios que reclama a los propios inmigrantes y ciudadanos de su país, para que hagan el trabajo sucio de hacernos la vida imposible a los españoles y que cedamos ante sus coacciones. El que no puede gestionar o tiene malas intenciones a la hora de hacerlo debería estar excluido de ninguna toma de decisiones y de ninguna gestión.
Cada vez se escuchan más anécdotas de gente que va a urgencias porque realmente acaba de sufrir cualquier percance o se encuentra mal y tiene que echarse literalmente en el suelo del hospital como si estuviéramos en el tercer mundo. Esta tercermundización de los servicios públicos no se arregla solamente metiendo más dinero público que nos roban a los ciudadanos cada día por la fuerza. Se tiene que acabar el concepto de que las cosas son gratis y de que los buenos trabajadores que sí que tenemos que ir al día siguiente al tajo no podamos hacerlo porque no nos han atendido como es debido mientras que un montón y abusadores del sistema público y de corruptos que lo gestionan se dedican a colapsarlo todo.

Recogemos aquí el testimonio de dos atletas que han sufrido pequeñas lesiones entrenando que les impedían hacer otra cosa que ir a que les viera el médico. Lesiones que sin embargo eran dolorosas y requerían alguna atención urgente y por esto fueron a urgencias, con la mala suerte de que como es habitual no les atendieron sino al cabo de muchísimas horas de espera. Uno de ellos se tiró un montón de horas esperando en urgencias hasta que le pudieron atender y el otro directamente se marchó a morirse en su casa, como decía él mismo, porque estaba cansado de sufrir dolores en la sala de espera de urgencias y de que encima le dijeran que no se podía tumbar en el suelo del hospital cuando era la única posición en la que no le dolía la lesión.
Llegaron a llamar a los de seguridad para que me levantase del suelo, pero estar así no era una elección mía. Es que me dolía mucho y no acababan de recibirme.
Eso sí: para dar paguitas y conceder bajas falsas a todos los vagos que no quieren currar sí que hay dinero y se pueden hacer todos los esfuerzos que haga falta.
Yo ya estoy cubriendo con mi esfuerzo extra la ausencia de compañeros que están de baja para sacar la empresa adelante y todavía mis jefes me exigen que no venga hecho polvo cuando estoy lesionado y no me han ni siquiera atendido en urgencias porque me he tenido que ir con este dolor a mi casa.
Es realmente impresionante que las circunstancias del sistema laboral y sanitario como tales tengan que ser absorbidas todavía por personas que sí que están acudiendo a sus puestos de trabajo aunque estén hechos polvo. Aquí parece que tenemos que mantener entre 3 o 4 al resto de una sociedad que en gran medida no se quiere hacer responsable de ese famoso eslogan del todo gratis y de ese rollo progre de que todos son derechos y no hay obligaciones para nadie más que para los mismos de siempre.




























